27/3/13

LA HISTORIA DE EL SALVADOR EN 5 PÁGINAS


Ensayo periodístico:
LA HISTORIA DE EL SALVADOR EN 5 PáGINAS 

por: Max Herrador

Cuscatlán es un territorio emergente, lugar de volcanes recientes y cordilleras de mediana altura, bosques tropicales y nebulosos, tierra fértil y valles con abundancia de agua, ubicado en el corazón del istmo centroamericano entre Guatemala y Honduras; con 21 mil kilómetros cuadrados en lo que se constituye hoy en día la República de El Salvador.

Antes de ser un país soberano nació como una provincia más de la otrora Federación de Estados Centroamericanos recién independizados de la España monárquica entre los años 1821 al 1841, luego de muchos conflictos e intrigas entre las clases pudientes de aquella época (liberales y conservadores). El Salvador se queda sólo en la gesta integracionista de la región, conserva así el escudo e íconos propios de los ideales de la ilustración y revolución francesa.




Durante los tres siglos que duró el periodo de la conquista y la colonia española antes de la independencia entre los años 1500 y 1800 aproximadamente, fueron durante estos siglos la ocupación española del territorio conocido como Cuscatlán, luego pasó a llamarse provincia de San Salvador y mas tarde “del Salvador”. Bajo el dominio de la Capitanía General de Santiago de los Caballeros, ubicada en lo que actualmente conocemos como Antigua Guatemala y a su vez administrada por el virreinato de Nueva Granada, ubicado en el actual México DF. 

La Provincia de San Salvador era considerada por la riqueza de su suelo. Las capas tectónicas ígneas producto de los volcanes recientes de la época pleistocena y holocena, le dan la fertilidad mineral necesaria para el surgimiento de una flora y fauna rica en variedades y abundancia.

De ahí fue que los colonizadores del viejo mundo vieron a este territorio como óptimo para sus oportunidades y crear nuevas fortunas. El cultivo del “jiquilite” para la obtención del añil fueron de los primeros productos agrícolas, ya que era la tinta de la época y una de las materias primas de las recién inventada imprenta; esta producción le dio a El Salvador un lugar en el concierto mundial, bajo una economía basada en las agro producciones, en el caso salvadoreño fue el añil y también el cacao.

Con los españoles peninsulares e hidalgos como clase dominante venían otros pueblos y castas indígenas del centro de México, como un séquito de etnias fieles a ellos, quienes también se instalaron en el territorio para quedarse. Pero a lo largo de estos tres siglos que duró la ocupación española la provincia fue alojamiento de múltiples inmigrantes, entre los más importantes están los sefarditas o judío conversos, que buscaban provincias prosperas alejadas de los centros eclesiales (virreinatos y capitanías generales) para evitar la Santa Inquisición. Luego grandes migraciones árabes y palestinas que arribaban desde Turquía, aun extendiéndose estas últimas por el siglo XVIII y XIX.

En esta época colonial en el puerto de Acajutla y otras zonas el mestizaje con la raza negra se dio a partir de esclavos que desembarcaban, pero fue en menor grado que en los puertos de la costa Atlántica centroamericana; en El Salvador la afrocultura no es marcada ni latente en la vida nacional, pero estudios recientes afirman que el genoma del salvadoreño común y corriente presenta hasta un 25 % de rasgos genéticos africanos, lo cual desmitifica la creencia popular que en El Salvador no hay afro-descendientes.  


Documental "Pieza de Indias Africanos en El Salvador", producido por la Secretaría de la Cultura de la Presidencia. 20 de septiembre de 2013.


Por último en este periodo colonial mencionamos que los españoles "tropicalizaron" su propia versión del feudalismo como sistema político. Es así como ellos se dividieron el “botín” de la conquista, el tesoro fueron las tierras fértiles, las cuales incluían a la gente que en éstas vivían originariamente. Luego los conquistadores pasaron a ser “terratenientes” y a las personas bajo su dominio se les conoció como “encomiendas” (no precisamente es un estatus de esclavo pero si una relación de dominio y sometimiento), siendo los pueblos indígenas sometidos.

Fue así como el latifundismo dejó su huella profunda, tanto, que llega hasta la actualidad. Ahora en los albores del siglo XXI vemos el ocaso de un sistema caduco, su crisis social nos lleva al borde de problemas civiles por no reconciliar en una forma humana las injusticias cometidas a lo largo de 5 siglos de periodos de conquista, colonia y república.

La República

Desde que se gestaron las primeras emancipaciones de la independencia en 1811, estas fueron alentadas por la clase criolla local, quienes se confabularon para dejar de ser parte de la corona española, que por esa época estaba debilitada por la ocupación napoleónica (francesa) en la península ibérica y otras derrotas en ultramar propinadas por el agresivo imperio Inglés.

La independencia se firmó en 1821, junto con los demás Estados centroamericanos, y luego se dio un periodo inestable entre las clases criollas, en donde se reacomodaron las castas de las dos líneas políticas; liberales y conservadores.

La separación de los Estados centroamericanos fue eminente y a lo largo de las siguientes dos décadas. El sistema republicano no cambió las relaciones de producción entre explotados y explotadores, la economía sólo giró de ser agrícola netamente a ser agro industrial. Dejaron de existir los encomenderos, pero los latifundios siempre eran latentes, las comunidades originarias antes a cargo del señor feudal, pasaron a ser conocidos como “colonos” en la época republicana. Se abolió la esclavitud y las personas podían ser libres hasta donde su consumo y educación se los permitiera, lo cual era poco.

En este periodo surgen los valores de la "ilustración":  la introducción a la democracia y el surgimiento del estatus del ciudadano propuesto en la carta magna de la república generan una ambigüedad entre libertades y exclusión; el Estado protege al ciudadano en plenos derechos, pero para obtener el estatus de ciudadano había que cumplir ciertos requisitos jurídicos que variaban según diferentes coyunturas, que iban desde tener un trabajo, ser un hombre "respetable", o bien,  saber leer y escribir. Durante todo el siglo XIX la mujer no gozaba de igualdad en la república.

A finales del siglo XIX e inicios del XX se dan cambios tecnológicos y se marca el principio de la carrera del capitalismo voraz y el liberalismo económico, los derechos laborales eran nulos, no había cobertura médica ni jornada laboral definida.

La era industrial y la maquina a vapor se introdujeron también al país, así como en todo el mundo, las líneas de ensamblaje y la época de las fabricas nació; zapatos, ropa de algodón, y después del desplome del añil, se introdujo el café. Este último se convirtió en todo el siglo XX como el principal producto de exportación. 

Conflictos sociales

Los conflictos a lo largo de nuestra historia han sido recurrentes producto de las injusticias sociales, muchas veces institucionalizada y culturizada. Las disputas y diferencias entre liberales y conservadores no son objeto de análisis en este ensayo, ya que no se consideran conflictos sociales, sino, disputas de intereses entre las clases dominantes.

La transformación de un sistema feudal a un sistema burgués no fue menos doloroso que conflictivo. La clase pudiente siempre logra mantenerse aun cuando se transforman las relaciones políticas del país; por lo tanto, el conflicto en casi todo el siglo XX dejó de ser paulatinamente entre los países y pasó a ser entre clases sociales, surge así la guerra civil a gran escala.

El ejército juega un papel decisorio en función de mantener el "estatus quo" de las relaciones de producción, la economía depende de la protección del ejército. La era del militarismo surgió ante los levantamientos populares cada vez más significativos.

Desde el primer alzamiento indígena de Anastasio Aquino en 1833 no se registraron mayores conflictos populares, si no hasta 1932 en la insurrección dirigida por Feliciano Ama y Farabundo Martí, en donde los pueblos netamente indígenas de Izalco, Juayua y otros en la zona occidental del país se sublevaron ante las paupérrimas condiciones humanas, producto de la desleal y desigual relación entre la burguesía y el asalariado en las zonas urbanas, y en las zonas rurales entre patronos y colonos; para estos años aun no existían protecciones laborales y se privaban los desechos básicos a la vida  y la dignidad (salud-educación-vivienda-alimentación).

Sólo en este conflicto de 1932 murieron masacrados más de 30 mil personas a manos del ejército salvadoreño dirigido por el General Maximiliano Hernández Martínez, vicepresidente que se hizo del poder absoluto después de propinar un golpe de Estado al presidente civil electo Manuel Enrique Araujo.

Durante su dictadura que duró hasta 1944 se consolidó la casta militar como garante al orden y como el mejor freno a la creciente corriente ideológica del socialismo y comunismo, cuyos enunciados tuvieron un eco en las desprotegidas clases obreras y campesinas.

Los militares no provenían necesariamente de las clases pudientes del país, pero al igual que en el feudalismo pertenecer al ejército era un salvoconducto para ascender en la pirámide social, por lo tanto, mientras existiera la “amenaza” del comunismo la milicia tenía su razón de ser, y fue por lo general esta institución nicho de oportunistas y busca fortunas.

A lo largo de la última mitad del siglo XX el conflicto civil se hiso cada vez más violento. El mundo occidental fue adoptando medidas de desarrollo social; sistemas de bienestar, abriendo espacios a la organización gremial y sindical, respeto a los derechos humanos y civiles. Sin embargo, tanto en El Salvador como en Latinoamérica la fórmula para el desarrollo fue la errada, ya que la represión se institucionalizó y se mantuvieron los viejos valores sociales de asumir la pobreza como parte natural de las sociedades, en donde hay vencedores y vencidos, ricos y pobres.

La revolución

En la medida que crecía la inconformidad en un sistema económico social excluyente, de valores culturales injustos; las organizaciones civiles que exigían derechos eran reprimidas brutalmente a través del aparato del orden público por excelencia, el ejército. Fue así que la lucha organizada pasó a ser netamente clandestina y el punto que significó la inflexión y la intolerancia hacia el dialogo u otras formas de solución del conflicto fue el asesinato del Arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero.

El 24 de marzo de 1980 fue asesinado Monseñor Romero mientras oficiaba misa en la capilla capitalina Divina Providencia, a unos metros de donde él vivía.

Romero fue escogido como Monseñor (jefe de la iglesia católica salvadoreña) por la misma clase dominante para que continuara el rol tradicional de la iglesia, manteniendo el "orden divino" de los valores culturales de “ricos y pobres”, forjados desde la conquista española con complicidad del Vaticano.

La trampa social estaba hecha; sin embargo, hubo un giro en la historia y el mundo cambiaba a pasos agigantados, pero los gobernantes de El Salvador estaban cómodos y se resistían al desarrollo del concierto mundial. El asesinato de Romero significó que la clase dominante no estaba dispuesta a cambiar y que si podían matar al Arzobispo de la Iglesia Católica por criticarlos y desaprobar su forma caduca de gobernar, entonces podían asesinar a cualquier persona que se les opusiera, por lo tanto el mensaje estaba claro, la revolución armada era el único camino al cambio.

El asesinato del cura Romero fue un magnicidio porque con él se mató la esperanza y fe del dialogo, se perdió la  humanización del conflicto. Después de ser él un clérigo complaciente y de apelar a una justicia divina, se convirtió, ante los atropellos sociales innegables de esa época, en uno de los paladines de los pobres, haciéndose llamar "la voz de los sin voz".

Durante la década de 1980 a 1990 el conflicto se arraigó a una guerra civil abierta con bandos definidos el Frente Militar para la Liberación Nacional, FMLN, intenta tomar el poder y el ejército defiende a la tradicional clase dominante, durante este periodo murieron más de 70 mil personas.

Finalmente la guerra llega a su fin con la histórica firma de los acuerdos de paz en 1992, entre el FMLN y la oligarquía salvadoreña con un predominio en las últimas décadas de corte liberal, representada por el naciente partido Alianza Republicana Nacionalista, ARENA. 

Después del conflicto el nuevo esquema político o las nuevas reglas del juego no incluían las emancipaciones sociales, tampoco el cambio de la estructura institucional del país, los valores de una sociedad excluyente fueron mantenidos. Prueba de esto es que los acuerdos de paz incluían un foro de concertación económico social entre la gran empresa privada y las clases trabajadoras, dicho foro nunca se realizó y nunca se intentó hacerlo aun en la actualidad.

Los acuerdos de paz sólo llevaron las luchas sociales de la clandestinidad a la política electoral a través de la transformación del FMLN, de una estructura militar a un partido político, y su incorporación a la vida civil. El problema de la pobreza y la exclusión no se solucionó, muchos de los líderes y caudillos de la revolución pasaron a ser nuevos ricos y pudientes, surge así nuevos liderazgos que usan los íconos del socialismo mientras reproducen en sus relaciones las mismas doctrinas de la explotación, conservando para sí mismo el excedente del producto, apropiandose de la plusvalía y acomodándose fácilmente en el sistema de la oferta y la demanda, que ellos mismos criticaron tanto. 

Las antiguas enseñanzas de la ilustración retoman vigencia, incluso en el pensamiento de la izquierda salvadoreña, surgen nuevos próceres “iluminados", estadistas masones. Mientras el pueblo es una olla de presión que explotará inevitablemente en nuevos conflictos sociales.

La diáspora

Mientras los escenarios de guerra eran encarnizados muchos salvadoreños huyeron del conflicto y también de las difíciles condiciones de la calidad de vida. El refugio para la mayoría fue Estados Unidos, país al cual irónicamente se culpa por mantener su relación de dominio sobre El Salvador. Canadá, México, Italia, Suecia y Australia, fueron otros destinos del éxodo de miles de salvadoreños.

Se generalizaron tres formas de migración:  

1- En forma legal: A través de la solicitud formal de residencia y naturalización ciudadana en otros países.

2- Refugiados políticos: al existir un conflicto civil abierto, muchos países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Suecia, abrieron sus fronteras y de forma humanitaria albergaron permanentemente a los salvadoreños en éxodo masivo.

3- En forma ilegal: miles de salvadoreños viajan actualmente en ruta peregrina y peligrosa al margen de la ley (sin acreditaciones migratorias) hacia Estados Unidos, en un viaje incierto donde el destino generalmente es la costa pacifica del país de norte.

Salvadoreños asesinados en Tamaulipas

Actualmente una tercera parte de los salvadoreños viven afuera del territorio nacional, este fenómeno ha cambiado la cultura y la economía; las familias están generalmente fragmentadas y los valores que se transmiten de generación a generación se ven alterados, a veces para bien y muchas otras para mal, debido a la transculturización.

El país recibe muchas divisas gracias al fenómeno económico de las remesas, que son los flujos de efectivo que se inyectan provenientes del exterior, esto genera un poder de consumo ilusorio, con pocos niveles de inversión a mediano y largo plazo.

Sin embargo, El Salvador no solo se retroalimenta económicamente de las remesas, sino también de lo humano, recibe en calidad deportados a miles de compatriotas que cometen ilícitos, especialmente del Estado de California, al no querer el gobierno americano hacerse cargo de ellos son deportados y El Salvador los absorbe; y claro, como parte de la exclusión social normal del país, no se cuenta con planes de inserción social o readaptación migratoria. 

Actualmente todas las semanas arriban entre dos o tres aviones de Estados Unidos con más de 100 salvadoreños deportados, a quienes se les recibe con dos pupusas y una soda, algunos no pueden hablar muy bien español y no tienen familia que los reciba.


Grupo de deportados son recibidos por las autoridades salvadoreñas
 en el aeropuerto internacional de Comalapa. Enero, 2013.


Las Pandillas (Maras)

Las marabuntas son un tipo de hormigas de las selvas tropicales que hacen de su fuerza la unidad implacable, hormigas con disciplina guerrera que avanzan como el ejército legionario romano; aniquilando y depredando todo lo que encuentran a su paso. Una sola o un pequeño grupo de ellas son inofensivas pero todas juntas son asesinas y sólo dejan los huesos de sus víctimas.

El fenómeno de “las maras” se describe como: son los jóvenes que toman la decisión de pertenecer a una pandilla, que es una estructura de carácter delictivo funcionando al margen de la ley como camino a su superación personal. A lo largo de estas últimas dos décadas de post guerra civil el problema social se ha desbordado a tal grado que amenaza nuevamente el mismo orden político, social, económico.

Las estructuras pandilleriles se dedican a extorsionar, narcotraficar y otras actividades como el sicariato y asaltos.

En los años 2012 y 2013 se inició una mesa de diálogo con las pandillas, a este acontecimiento se denominó mediáticamente “la tregua”, pero a ciencia cierta no fue ningún cese de sus actividades, es más bien un intento a la humanización de sus acciones, lo que obviamente significó la reducción de la cantidad de homicidios y muertes que dejan en sus operaciones delictivas. 

San Salvador, marzo de 2013.


Un integrante de padillas lee comunicado en el marco de "la tregua" en el edificio del ayuntamiento de Sonsonate, una de las ciudades más violentas del país, en dicho acto reconocen que quieren cambiar pero son claros en afirmar que para eso necesitan la ayuda de la sociedad en general. Al fondo está de izq. a der. Adam Blackwell secretario de seguridad multidimensional de la OEA, Fabio Colindres obispo castrense y David Mungía Payés ministro de seguridad.



Tres años después

Al fracasar el proceso denominado "tregua" El Salvador sufre de violencia generalizada sin precedente, llegando a ser en el año 2015 el país que registra los peores niveles de criminalidad del mundo. Actualmente las pandillas evolucionan y dejan de ser poco a poco, grupos de jóvenes con identidad propia (tatuajes, jergas, grafitis), para convertirse en estructuras denominadas como "crimen organizado" con niveles de inteligencia, logística y plena penetración a todas las instituciones del Estado y la sociedad.



Conclusiones

La historia la tenemos frente a nosotros, más aun, las consecuencias de nuestros errores sociales los sufrimos en carne propia, y si no consideramos cambiar nuestros valores hacia la dignidad humana como máximo principio económico político, estaremos condenados a repetir una y otra vez más este circulo de violencia en el que hemos caído.

El desarrollo es eso, cambiar paradigmas y enterrar los juicios caducos que nos han llevado a las hecatombes sociales que hemos vivido a la largo de nuestra historia; pobreza, masacres, exclusión, guerras y violencia generalizada. Los que se aferran a sus antiguos himnos de guerra tienen mucho que reflexionar, ¿Qué queremos para el futuro? ¿Qué herencia dejamos a las nuevas generaciones?