31/5/17

La triste marcha de Venezuela

La triste marcha de Venezuela

Si un gobierno toma la fatídica decisión de tener presos políticos es porque en definitiva algo está mal. No importa la ideología del privado de libertad, si estamos a favor o en contra de sus doctrinas, el simple hecho de opinar y expresar el pensamiento no debe ser motivo para privar los derechos básicos: la libertad, el pensamiento y la expresión.

Aparicio (nombre sustituido) un viejo amigo ex combatiente de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación) una de las facciones que formó el FMLN durante la guerra civil salvadoreña, ahora desmovilizado me dice que un régimen cuando toma presos políticos es cuando se convierte en totalitario, acuñándome que ese es el peor lastre que puede llevar consigo un gobierno, un partido político, o un movimiento social.

Me sigue contando Aparicio que recuerda que él tenía 10 años cuando llegó por la noche la Guardia Nacional a irrumpir su casa para arrestar a su padre y madre quienes eran profesores agremiados al movimiento sindical “ANDES 21 de junio”, me continua argumentando que el daño que se hace a la sociedad al cometer esas arbitrariedades son irreversibles, porque no solo lesiona a la persona privada de libertad, sino también a su entorno, a la familia a los vecinos y comunidad en general.

A sus 10 años fue arrastrado al conflicto y desde entonces hasta la actualidad aun lidia con esas consecuencias, pues su madre sobrevivió al cautiverio pero fue torturada y ahora a casi cuarenta años después de ese incidente sufre en su vejez los achaques de todas las grapas industriales que le introdujeron en la espalda y columna vertebral.

Aparicio me contó eso para explicarme que aun cuando él es una persona de izquierda nunca ha estado de acuerdo con este tipo de prácticas, ni en Cuba ni en Estados Unidos y tampoco en Venezuela, diciendo en forma explícita: Las ideas se combaten con ideas, y si un gobierno tiene presos políticos es porque se le acabaron las ideas, y eso es porque algo está haciendo mal, muy mal…


En conclusión cada vez que hay una familia en luto en Venezuela por que uno de sus miembros se ha expresado en las calles, cada vez que una persona es privada de libertad por sus ideas y hay familiares afuera de los penales preguntando por ellos, está irremediablemente la nación del sur hacia un camino tortuoso, un sendero triste que como salvadoreño no le desearía a ningún país, y menos a Venezuela. Esa fatídica ruta se llama: guerra civil.

Marcha que exigía en 1998 la libertad para todos los prisioneros políticos y prisioneros de guerra estadounidenses. (lea mas en este link)



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24/5/17

Chascarrios pre electorales

Chascarrios pre electorales

Estamos a las puertas de otras elecciones, y si bien es cierto ahora escribo libros más que artículos no puedo dejar de comentar el análisis coyuntural de este país, el cual genera polémica en la región y el mundo, por su violencia, el crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas; pero también por sus líderes insensatos, a quienes sin duda los mueve el titiritero invisible.

Sí, ese titiritero que también en las redes sociales maneja sus hilos, sin que sepamos de dónde viene el jaloneo.

Aclaro que este es un escrito con el objeto de agudizar nuestros sentidos, y no de apoyar colores o nombres, y para hacer fácil el punto les cuento tres chascarrios:

El primero que me llamó la atención en redes sociales fue el abrazo del Vice-Presidente con el alcalde (de oposición) de una de las principales ciudades del país. 


Oscar Ortíz estrechándose en fraternidad con el hijo del supuesto asesino de Monseñor Romero, Roberto D`Aubuisson (Junior).

Mas de algún fanático salió al paso diciendo que las bases de la izquierda darían su factura en contra del tal por cual vice–presidente...

Por cierto, el vice mandatario también es señalado como responsable de más de algún expediente de crimen de guerra que el conflicto civil dejó a más de 25 años; la ley de amnistía fue revocada hace poco y más temprano que tarde el popular Oscar Ortiz tendrá que rendir cuentas ante algún tribunal por sus acciones.

Por otro lado, qué tiene que ver el hijo con la conducta matonera de su padre, y más aun, en su gestión no incluye amenazas agravadas como las que solía hacer su padre. Ni si quiera el tono de voz se les parece, menos aun el discurso.

Otro caso que hemos visto en Redes Sociales es la candidatura de Milena Mayorga, una ex miss El Salvador y ex presentadora de televisión quien oficializó su intención de correr por un curul del parlamento bajo la bandera del principal partido de derecha para el periodo 2018-2021. Ella es algo así como la boricua María Celeste, la presentadora de “Al Rojo Vivo”, en el supuesto que ella se lanzase a ser candidata a la alcaldía de San Juan Puerto Rico; y por qué no… si es uno de sus derechos ciudadanos.

Fue entonces que un folclórico “socialite-activista” primo del presunto candidato por la alcaldía de San Salvador, por el mismo partido de derecha, filtra en redes sociales una serie de imágenes donde la señora ex presentadora y ex miss, aparece en pleno jolgorio como si no tuviese derecho a tener vida privada. Por favor… me parece el asunto más un truco de márquetin político que un ataque en sí, a eso le llamamos en comunicación política: “aprovecharse de un tonto útil”.

Por último, quiero citar el penoso caso insignificante pero a la vez típico del machismo y la anti ética juntos. Cristina López una ex campeona de atletismo nacional quien se lanzó a ser diputada y lo logró, bajo uno de los partidos de la derecha salvadoreña, el PCN, el cual es una de las banderas antiguas del militarismo salvadoreño, ella sufrió también el embate de la doble moral.

La inexperta parlamentaria al parecer se enroló con su mismo asesor político de la asamblea legislativa, y el fulano en un momento de “despecho” amenaza con hacer públicas unas imágenes íntimas de la diputada… su mismo partido la deja sola en el incidente y ella se defendió muy ejemplar y en forma digna; a nivel político fue arrinconada como la “chica mala de la película”.

Pero al igual que los otros dos caso mencionados el tiro sale por la culata del fusil, porque la opinión pública terminó condenando al emisor, es decir, el disparo no hiere al que está al otro lado de la mira, sino mas bien, el plomo se escupe al mismo franco tirador. Imagínense pues, un consultor político que amenaza con revelar secretos de su clientes… que bajeza, solo la asamblea legislativa puede contratar esa clase de seudo profesionales, y lo peor es que les pagan con dinero de los contribuyentes.

Este tipo es una vergüenza, jamás se revela la información de los clientes bajo ninguna circunstancia. ¿Quién podría confiar en este señor “asesor” hoy en día?


La campaña electoral para el 2018 de alcaldes y diputados de El Salvador aun no comienza, pero el circo ya extendió su carpa, los trucos y malabares ya iniciaron. Mandraque el ilusionista mueve su mano pizpireta bajo las luminarias para distraer al público mientras con destreza bate la otra para hacer su verdadero chasco, el cual no lo vemos pero tácitos ya sabemos en qué va a terminar el asunto.



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16/5/17

El transporte público es un reflejo de nuestro caos social

El transporte público es un reflejo de nuestro caos social


Si hablamos del proyecto SITRAMSS es necesario afirmar lo que todos sabemos pero callamos en forma inconsciente: “El sistema de transporte representa todo lo que está mal en este país”; más allá de los autobuses articulados y el carril especial, más allá de la resolución de la Sala de lo Constitucional.

He aquí mi modesto análisis.

Para empezar la Sala de lo Constitucional dicta una medida cautelar que pone entredicho el método que usó el gobierno para concesionar el sistema de transporte a una empresa. La Sala no condena o cuestiona al sistema en sí.

El sistema de transporte del área metropolitana de San Salvador (SITRAMSS) surge del caos vehicular que nos acosa desde hace más de veinte años, es producto de la necesidad de tener (como toda ciudad grande y moderna) un transporte público limpio, seguro, inclusivo, ordenado, eficiente y que esté a la altura del coste del ciudadano de escasos recursos. Pero así como todo lo malo de este país el transporte urbano es víctima de la falta de planeación oportuna, efectiva, transparente y consensual.

El SITRAMSS es presa de las disputas intestinas de las facciones políticas así como cualquier proyecto de bienestar público a lo largo de nuestra historia. Si la derecha estuviera en el poder la izquierda estaría celebrando la resolución de la Sala de lo Constitucional.

El sistema de transporte así como la salud pública, educación o seguridad, son pilares fundamentales del bienestar social, y del éxito o no de estos proyectos dependerá en gran medida la continuidad de los quinquenios presidenciales, es decir, son banderas proselitistas de los partidos políticos. Y en el peor de los hábitos mezquinos está el boicot que se propinan unos a otros para ver fracasar las gestiones de sus antagónicos, para jamás hacer valer el interés nacional más que el de determinada facción.

Por otro lado, si las concesiones y licitaciones de la construcción del SITRAMSS estuvieran otorgadas a las empresas afines a la derecha estoy seguro que el nivel de protesta sería menor.

Mientras nos peleamos como “chuchos y gatos” para ver quién tiene la razón, (sin saberlo) defendeos intereses foráneos que nos empobrecen y como ciegos no vemos el problema frente a nosotros, el cual sin ser un perito en la materia podría mencionar algunas causas del caos vehicular: mal diseño urbanístico por la poca estrategia vial o acceso vehicular (terminales, centros comerciales y educativos, mercados, complejos habitacionales, entre otros puntos que generan alta densidad de los automotores).

La corrupción hace que los proyectos no sean completos porque siempre desaparece parte significativa de la inversión. Además hay poca visión de aplicar medios de transportes alternativos; entre otra causa importante es que nunca se puso orden al gremio de transportistas colectivos (desde que tengo memoria los choferes de autobuses y sus asociaciones empresariales siempre terminan doblándole el brazo al gobierno en turno).

Pero a mi juicio el problema más significativo es la falta de cultura vial que tenemos, la mala educación y poca cortesía es la razón que genera más caos en el tráfico del AMSS.

Si la Sala de lo Constitucional emitió una medida cautelar es porque el proyecto tiene vacios técnicos y jurídicos que deben corregirse, pero eso no quita que el proyecto sea malo, o que debamos descalificarlo, no sería sensato echar al cesto de la basura el intento de tener un sistema público de transporte limpio, seguro, inclusivo y rápido.

Por eso mi humilde conclusión es que el SITRAMSS es el reflejo de todo lo que está mal en el país, que es: Uno, las extremas políticas nos llevan a una pelea visceral sin sentido en todos los escenarios; dos, la corrupción hace que los fondos nunca alcancen; y tres, eduquémonos (culturicémonos) para tener un sentido común en nuestros patrones de conductas, y que no sea el clásico agresivísimo con el que queremos solucionar el problema vial, o bien, el caos social.



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8/5/17

El Asco

El Asco, crítica literaria

Había un profesor en la UES que usaba el método (pedagógico) socrático para hacer que los estudiantes dieran lo mejor de sí mismo, esta es la forma donde se apela a la razón a través de preguntas, a veces, inquisitorias donde en ocasiones se lastima el ego, y de esa forma provoca una reacción para el beneficio académico.

De seguro a mi ex profesor le funcionaba porque había muchos compañeros que le agradecían su forma de enseñar, en lo personal creo que hay muchas formas más inteligentes donde se logran los objetivos sin necesidad de apelar a la pedantería. No creo que el insulto y la denigración como motor de la superación. Hay mejores métodos de enseñanza y conocimiento.

El libro “El Asco” de Horacio Castellanos Moya es eso, una bofetada a la salvadoreñidad para ver si así despertamos de una borrachera infinita. Esta novela corta narra los quejumbrosos argumentos de un migrante (salvadoreño-canadiense) que regresa por el fallecimiento de su madre y en los pocos días de su estancia se confiesa, ya un poco desbocado por el alcohol, con un amigo periodista (Horacio Castellanos Moya), quien luego parodia ese dialogo y hace de esa charla un libro.

La obra fue escrita y publicada en la segunda mitad de la década de los noventa, al cierre del siglo pasado. Siendo un libro propia de un periodista, es decir, un colega que con el afán de ayudar al país, que desesperado por querer palpar soluciones reales a los problemas del día a día busca despotricar contra el estatus de la generalidad, algo parecido a la “Cultura del Diablo” de José Humberto Velásquez nada más que en otro formato.

Desde mi punto de vista el autor habla con la verdad pero le falta el toque para que el mensaje trascienda de generación en generación.

Cuando leí este libro por primera vez en los noventa, me hizo reflexionar sobre la conducta colectiva, y bajó al suelo cualquier ínfula de grandeza cultural que quizá surgiera después de los acuerdos de paz. El Asco de Moya es un libro que quizá en su época era justo y necesario, pero en la actualidad y en los años venideros será irrelevante, porque la realidad lo supera con creces.

En buen salvadoreño: “es un pajaso”, una introspección profunda pero vacía en investigación, en historia y mucho menos en antropología.  Eso no quiere decir que sea una mala lectura, pero eso sí, el lector debe estar consciente que es propia del cierre del siglo pasado, el libro es el último vestigio de la generación pérdida, es el reflejo de ese tipo de actitud atropellada como su estructura sintáctica lo es.

Es una narración corta pero envidiable donde el autor no usa puntos, ni descansos de lectura; sin embargo, logra generar un foco de atención que mantiene cautivo al receptor.

Lo cierto es que El Asco perdió vigencia como el mismo método socrático para enseñar a los párvulos. El Asco responde a la época del terrorismo mediático, cuando se espantaba la gente con el petate del muerto, es decir, cuando la enseñanza en las escuelas era a base de riendazos y el positivismo de ser excelso era exclusivo para las élites, los intocables y las vacas sagradas.


Ahora que leo el libro de nuevo lo veo como una reflexión justa de un periodista preocupado y frustrado por lo que le sale mal, pues “la verdad” en el contexto real siempre ha sido difícil de exponer en este país para nuestra profesión. Pero más allá de eso su importancia es por ser un producto periodístico, y con los años se comprobará su poco valor literario.

"El Asco" en PDF (archivo de la Biblioteca Nacional de Argentina)



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