19/10/15

Derecha revolucionaria

Derecha revolucionaria

El sueño de cualquier activista salvadoreño de corte liberal es hoy en día subirse a una tarima en la plaza pública y llamar a la contra-revolución, dar un discurso encendido y convocar a la insurrección, que la prensa internacional cubriera el acontecimiento y marchar en una manifestación de protesta de por lo menos de quince cuadras, llegar al palacio legislativo y acampar por más de diez días en el parqueo de los diputados hasta deponer el estatus quo de la izquierda salvadoreña.

Al menos en El Salvador estamos lejos de esa situación, no porque la política de izquierda sea inmaculada y sean sus interlocutores los niños cantores de Viena; no, no puede haber una “primavera guanaca” por las razones que a continuación detallamos.

Primer punto neurálgico es que el partido ARENA, la oposición, u otras fuerzas de la sociedad no tienen la base social para hacer una protesta de tal magnitud. La organización de masas es un hábito que no cultivaron a lo largo de los años los partidos de derecha, es decir, la acción de reivindicar los derechos civiles es parte de una cultura democrática y es una conducta colectiva.

Mientras la derecha ostentaba el poder formal durante todo el siglo XX y la primera década de este siglo, toda forma organizativa que señalara los abusos de los gobiernos en turno eran prejuiciados como un resentimiento social, protestar por algo era indigno de un buen patriota, pues la institucionalidad de la república sí funcionaba.

El resultado fue que la juventud, y los hijos de sus hijos, con una base potencial ideológica liberal no tienen el hábito de salir a la calle a mostrar su inconformidad. Para ellos esos son actos de “revoltosos”, “facinerosos”, anti democráticos, es más… no saben cómo hacerlo, ni cómo conducirse en los eventos si acaso asisten.

Publicado el 6 sept. 2015. El pasado 5 de septiembre, la iniciativa de derecha conocida como Movimiento 300 convocó a una marcha exigiendo la creación de la versión salvadoreña de la Comisión Internacional contra la Impunidad que se ha puesto en marcha en Guatemala, la cual a señalado a Otto Perez Molina como responsable de actos de corrupción.

Para darles un ejemplo concreto, la juventud derechista a nivel general no sabe ni puede interpretar el significado de una organización estudiantil, creen que la rigurosidad de lo establecido no permite cuestionar la verticalidad de sus autoridades educativas, lo que el decanato manda es un dogma incuestionable y el bachiller no tiene por qué inmiscuirse en su proceso de formación profesional.

Actualmente están pagando con creces tantos años, décadas, y porque no decirlo siglos, de represión implacable a tanto ciudadano que por el simple hecho de levantar la voz para procurar mejorar la salud pública, educación universal, o bien, el sencillo deseo de exigir el cumplimiento de los primeros artículos de la Constitución de la República; quien lo hacía era reprimido brutalmente, terminando muerto, desaparecido o encerrado en alguna mazmorra clandestina. Después de los acuerdos de paz cuando ya no podían hacer eso, el inconforme era conducido a la espiral del silencio y desaprobado por el prejuicio mediático.

Ahora pregunto, sin el afán de querer dañar alguna susceptibilidad, en qué escenario real pudiéramos vislumbrar (siquiera) a unos 10 mil estudiantes de la Universidad Matías Delgado marchar desde su campus en clara protesta por los excesos de los gobiernos de izquierda; o bien, viéramos desplegarse a una sociedad civil harta de tanta corrupción haciendo una concentración multitudinaria de días y semanas de duración, donde las madres de familia dejen a sus hijos por un mejor futuro, donde los hombres les expliquen a sus mujeres que tienen que arriesgarse para heredarles a sus hijos un futuro más justo.

Las actividades de protesta que la derecha promueve han resultado ser un fracaso, no agitan a las masas, no porque no tengan razón de ser, ni por que el actual gobierno sea la perfección divina. No, no tienen eco porque la organización y la protesta es un hábito que no tienen, es un valor cívico del cual carecen, es un derecho civil que los ciudadanos tenemos y que no ejercen porque no lo terminan de entender.

Pronunciarnos libremente a lo que no nos parece es hacer valer la democracia ciudadana nada mas, algo que es distante del concepto implantado a lo largo de nuestra historia, que es concebir a la organización civil-gremial como exclusiva del socialismo y el comunismo.

Primavera centroamericana

Ji, ji, ji…. Este es un humilde blog no un artículo de esos sesudos analíticos, así que me permito uno que otro término onomatopéyico, y la risa… siempre la he considerado parte de la expresividad comunicativa.

En Túnez en el año de 2010 un vendedor de frutas se inmoló frente al ayuntamiento de Sidi Bouzid una pequeña ciudad en el centro de este país del norte de África, ese acto despertó la indignación del pueblo, teniendo en cuenta que al joven vendedor y estudiante a la vez, le habían incautado la mercadería que vendía, bajo un complejo y corrupto sistema burocrático.

Finalmente la señalada autocracia ejercida por el Estado dirigido por Zine El Abidine Ben Ali fue la que terminó derrumbándose, él había ostentado el poder desde 1987 y su sistema de gobierno de represión y mordaza colapsó por las constantes y generalizadas formas de abuso civil, y además, el régimen no pudo hacer frente a las nuevas tecnologías, teléfonos inteligentes y redes sociales.

Luego sucedió la historia que todos conocemos: en Egipto se reprodujeron hechos similares y posteriormente en Libia también, la caída y muerte del líder incuestionable Muamar el Gadafi dejó boca abierta a la opinión pública mundial.


No me gustaría ponerme a defender a uno u otro, el objeto del análisis no es discernir ideologías, si no, es ver lo vulnerable que podría ser un país, lo frágil que se convierte un Estado al abusar por décadas del poder que se le otorga, un gobierno podría llegar a ser nada más que un techo de cristal para los intereses externos, intereses de terceros, cuartos y quintos; en otras palabras, al albedrío de organismos de inteligencia de otros país, por eso es importante el análisis internacional de nuestra realidad. 



Un Estado o gobierno siempre está relacionado en el concierto global y regional. Los intereses de las súper potencias y de los países emergentes son cambiantes, e incluso, coyunturales. Cuando un Estado ejerce la gobernabilidad por medio de la opresión, y la sociedad está harta de ese modo de hacer política, donde no hay esperanza de mejorar las condiciones de vida; entonces, bueno… pasará lo que sucedió en Guatemala, Túnez, Egipto o Libia.

Un escenario de estos podría ser muy bien montado en el caso salvadoreño: los medios comunicativos están disponibles, hay canales alternativos de toda índole y las redes sociales se robustecen en una curva ascendente día a día; sin embargo, no veo a Estados Unidos interesado en deponer al gobierno de izquierda del Profesor Sánchez Cerén, no se dibuja ese escenario para el caso salvadoreño, al menos en la administración de Barak Obama. Pero esto podría cambiar a mediano plazo, y de igual forma la posición de Venezuela también podría variar en los próximos dos y tres años. La geopolítica como antes hemos visto puede ser voluble y El Salvador podría ser víctima una vez más de estas mareas, por lo tanto hay que estar pendiente del ajedrez político, pues si algo hemos aprendido los salvadoreños a lo largo de la historia es que: “todo es posible”.


Finalmente hay algo que la CIA debe de sortear para deponer al gobierno del FMLN por esa vía, si acaso lo quisieran hacer: al menos en San Salvador la juventud de oposición no tiene hábito de protesta civil, apenas duran una tarde, y si llueve no van, no digamos si se excede la protesta varios días; (ji,ji,ji) así como dice un buen amigo: saque el lector su conclusión.

Mi reflexión es sencilla: mientras sigamos viéndonos como enemigos viscerales entre hermanos, entre compatriotas, usando las lentejuelas del bueno y del malo, estaremos dando palos de ciego, alejándonos cada vez más de la ruta del desarrollo.


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