23/2/10

INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA (ensayo)

Por:  Max Herrador   /   Charlie Orellana                                        23 DE FEBRERO DE 2010

A continuación presentamos un ensayo interactivo sobre la integración centroamericana, analizado desde una perspectiva histórica. También ofrecemos a nuestros lectores una entrevista con un Ex Diputado del PARLACEN, a fin de comprender las problemáticas que han dificultado tal unión, pero sobre todo para buscar nuevas propuestas encaminadas a eliminar esas brechas entre las naciones de América Central. Finalmente hemos preparado un festival de la música de centroamericana.


DE LA UTOPÍA A LA REALIDAD

A lo largo de la historia centroamericana vemos un sin número de invasiones. Españoles, mexicanos, ingleses, y por supuesto, estadounidenses, todos con un mismo común denominador cuando pasan por nuestro territorio todos ellos están en plena expansión de sus poderes ya sea imperiales, económicos, geopolíticos, según al gusto del lector.




INVASIONES E INCURSIONES A CENTRO AMÉRICA.


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Las pequeñas repúblicas centroamericanas siempre somos presa fácil y terminamos como escalinata de los nuevos poderes en expansión a lo largo de la historia, esto no ha cambiado con los años la única diferencia es que actualmente los nuevos invasores conllevan nuevas formas; sin embargo, en esencia no cambian mucho, del filibustero Walker a Posada Carriles, de caudillos como Agustín de Iturbide a Personajes como Hugo Chávez, hemos visto empresas bananeras con gran influencia en la sociedad hondureña, así como actualmente lo son los grandes consorcios financieros.

Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, tenemos más similitudes que diferencias. Los que hemos recorrido Centroamérica lo sabemos inequívocamente, aun cuando los poderes locales de cada país y algunas elites dominantes no lo quieran aceptar, cuando viajamos a lo largo de istmo nos damos cuenta que tenemos una característica en común que nos un a todo centroamericano, y no es exactamente el idioma, el vestido o la forma de bailar, la realidad es que todos los pobladores de Centroamérica somos multiculturales y tolerantes, pueblos con vocación de paz, hospitalarios y trabajadores, con grandes recursos humanos y un territorio rico y variado. 


No obstante así divididos como estamos somos países pequeños, comparados con nuestros vecinos del norte y del sur, y es eso la principal debilidad de las siete repúblicas centroamericanas.

Divide y vencerás, reza un proverbio de Nicolás Maquiavelo el primer politólogo académico de la historia. Al parecer los centroamericanos nacimos como repúblicas ya vencidos, una historia que ya deberíamos haber superado a casi 200 años de nuestras soberanías; mas sin embargo, queremos hacer surgir nuestra cultura a partir de visiones individuales de micro países, sin vislumbrar una verdadera sociedad y cultura centroamericana, rica y diversa.

Los organismos como el PARLACEN, SICA, CSUCA, no son suficiente para la integración, tenemos desgraciadamente una élite política que no permite tal paso fundamental al desarrollo, son los pocos que generalmente se benefician con las regalías de los grandes poderes mundiales en turno, a quienes les interesa que sigamos segregados, unos los llamarán socios estratégicos, yo los llamaría invasores, aunque acepto respetuosamente la discusión de términos.

Deberíamos abrir nuestra mente y nuestra cultura, en una práctica sana en la naciente democracia Centroamericana. Es necesario ensayar hacia nuevas formas de vernos entre co-nacionales, o bien, los Estados hermanos. 


De lo simple a lo complejo de una sola vez; por ejemplo, tener selecciones deportivas centroamericanas compitiendo con nuestros vecinos... a ver cómo nos va. También, festivales artísticos de la diversidad cultural centroamericana de seguro habría mucho que mostrar. Después podríamos aspirar a los pasos más complejos como el surgimiento de una moneda común en el istmo.

Sin duda hay que ganar primero la voluntad a los políticos, eso es el primer paso. Las coyunturas como la que vive ahora Honduras y la ola de violencia que embate a guatemaltecos y salvadoreños son oportunidades relevantes para hacer sentir estos valores, ya que de ser un Estado integrado estos males no podrían golpearnos con tal magnitud, porque sus condiciones de origen fueran minimizadas por el desarrollo de una sociedad y cultura más fuerte.


La historia siempre nos deja una moraleja.

Al momento de la independencia de España en 1821 las provincias centroamericanas (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica) pasaron a formar la Federación de Repúblicas Centroamericanas, con su propia constitución, escudo y moneda. 


Inmediatamente México quiso hacerse de los territorios centroamericanos invadiendo Guatemala y San Salvador; Inglaterra afianzó aún más sus territorios en la Mosquitia (atlantico nicaraguense) , Belice y el  atlántico hondureño; y Estados Unidos se interesó expresamente en el territorio para un canal interoceánico ya sea en Nicaragua o en Panamá.

Así funcionaron las cosas aproximadamente las primeras décadas después de la independencia de Centroamérica , pero las disputas entre las élites criollas terminaron por fragmentar a las nacientes repúblicas, en estos conflictos secesionistas a mediados del siglo XIX indudablemente intervinieron a favor de los separatistas los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra y el poder de la Iglesia Católica sobre todo que por esa época recién la habían despojado de sus poderes monásquicos del santo oficio de la inquisición.

Las élites criollas a las alturas de 1840 estaban divididas en conservadores y liberales, un equivalente a lo que hoy consideraríamos “ultra derecha” y “centro derecha”, sus diferencias estribaban en la forma de hacer gobierno, unos creían en la conservación de los buenos valores para motivar cambios certeros y los otros (liberales) en el surgimiento de nuevos conceptos ciudadanos, importados de la revolución francesa (libertad, fraternidad e igualdad). Sin embargo, ambos esquemas en la práctica eran excluyentes y las disputas viscerales entre ellos terminaron por echar al traste la unidad centroamericana.

Rafael Carrera un caudillo apoyado por la Iglesia Católica y los conservadores guatemaltecos terminó por darle la estocada final a la visión de una Centroamérica unida. Venció en batalla al general hondureño Francisco Morazán y separó Guatemala como principal provincia de la Federación Centroamericana. Después de esta separación existieron otros intentos a finales del siglo XIX y luego los últimos a principios del siglo XX, todos fracasaron; sin embargo, se mantiene el anhelo de todos los ciudadanos centroamericanos que es ver el territorio sin fronteras políticas.

El PARLACEN es quizá la última esperanza de integración que ha nacido, pero no fructifica la iniciativa, a los políticos en general no les parece la idea, perderían margen de maniobra al negociar prebendas con las potencias mundiales a costa de los intereses comunes de una Centroamérica unida.

A lo largo de las décadas se han encargado de continuar dividiéndonos fomentando el individualismo entre los Estados de la región, fingiendo que tenemos culturas e idiosincrasias diferentes por lo que no podemos ser ya un solo pueblo. 


Los que escriben artículos como éste o los que aún hablan de una integración centroamericana al estilo unión federativa o de Estados solo pueden ser locos utópicos que no viven en la realidad, cuando la realidad solo es una: "se encargaron de dividirnos con el objeto de mantenernos dominados ya que así es más fácil tener poder sobre nosotros".

Ahora en el siglo XXI podemos inyectar nuevas fortalezas a la integración centroamericana, podemos empezar con los medios de comunicación, estos espacios nos permiten intercambiar más fácil las ideas, entusiasmando al fomento de los valores integracionistas, después de todo somos los ciudadanos centroamericanos quienes lo tenemos que exigir presionando a la clase política a tener un discurso integracionista.



A lo largo de los años la historia nos ha inculcado que la realidad actual en la región es una: “somos pueblos en vías de desarrollo o subdesarrollados” (como lo quieran llamar), finalmente nos dimos cuenta que los tales valores conservadores fueron inútiles para llegar al desarrollo como nos lo habían dicho a lo largo de la historia y el modelo que los liberales del siglo pasado también ha fracasado, ellos excluyeron la diversidad cultural que tenemos y quisieron homogenizar en pro de la “civilización”, siendo un error histórico ya que el respeto fundamental y la tolerancia son el único pasaje a la paz y el desarrollo. La política de la inclusión social debe ser nuestro futuro, siendo un valor fundamental en camino a la integración Centroamérica.




Panamá

Panamá el último abordo a la canasta centroamericana, descolonizado de Colombia a principios del siglo XX tiene una historia particular.

Los panameños ganaron su soberanía en 1903 ya que eran parte de Colombia pero estaban separados por una zona selvática altamente densa (territorios del Darién), esto provocó un aislamiento y cierto olvido de Bogotá hacia uno de sus territorios, Panamá.

Sin embargo, Estados Unidos siempre contempló en sus planes un canal entre los océanos pacifico y atlántico, cuyo lugar finalmente escogido fue el territorio medio de Panamá entre el lago Gatún y la bahía contiguo al puerto tradicional de la ciudad de Panamá en la costa pacífica. Después de todo, esta ruta ya era explotada a través de un paso ferroviario que en su época era un alto logro de la ingeniería del siglo XIX, por lo tanto, ya tenían una infraestructura montada.

El día 3 noviembre de 1903 cuando los principales caudillos locales declararon la soberanía panameña sobre Colombia, el gobierno estadounidense hizo un cerco marítimo protector a cualquier invasión para que el gobierno local (panameños) tomara “libremente” la decisión “soberana” de concesionar la zona del canal para la construcción del mismo a los Estados Unidos de América.

Luego de una sufrida construcción del canal interoceánico en el año de 1914 sus esclusas estuvieron listas para los barcos, con un considerable costo económico y un sin número de muertes y explotación de miles de trabajadores, en su gran mayoría, de todas las repúblicas centroamericanas. La diferencia de recursos fue injusta los millones invertidos en la construcción se recuperaron con el negocio marítimo, sin embargo, el costo de vidas humanas jamás se recuperará.

Luego con el tratado Torrijos-Carter en 1977, se reivindicó la mal trechada historia panameña, se iniciaba todo un proceso de reversión del canal interoceánico y sus territorios colindantes, regresaría la soberanía de la Zona del Canal a los panameños.

Todo empezó cuando unos estudiantes de secundaria subieron a la cima del cerro Ancón (en la Zona del Canal) y sustituyeron la bandera estadounidense por la panameña, al acto fueron acribillados por los marines norteamericanos, tal hecho indignó a la opinión pública local y la escalada de violencia era inminente, lo que fue aprovechado hábilmente por el general Omar Torrijos presidente en turno de Panamá para revertir con los años el canal a los panameños, con el célebre tratado Torrijos-Carter; casualmente el general Torrijos tubo un accidente en avión pocos años después de firmar el tratado con el presidente Carter. Sin embargo, a pesar de muchas dificultades, enmiendas parlamentarias y una invasión directa del ejército estadounidense en 1989 a Panamá, el canal finalmente fue del gobierno panameño en el año 2000.

Panamá es la combinación perfecta entre la alegre y colorida cultura caribeña y las sociedades criollas clásicas de Latinoamérica, obviamente tiene diferencias historias con los demás países del istmo lo que ha de tomar en cuenta el actual presidente conservador panameño Ricardo Martinelli al retirar sus diputados del parlamento centroamericano. Lo que sin duda no toma en cuenta el mandatario panameño es que al igual que todos los países centroamericanos a lo largo de nuestra historia hemos sido utilizados al antojo de las potencias mundiales figurando fácilmente entre sus colonias territoriales o económicas, ya que por muy canal que posean nunca podrían competir, ni siquiera, con las potencias emergentes.

APUNTES DE LA HISTORIA CENTROAMERICANA.

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Honduras un pulso de poderes

En honduras el 28 de junio del 2009, sucedió lo impensable, hubo un golpe de Estado o lo que otros llaman una sucesión constitucional, aunque se me hace difícil creer que en alguna parte de la constitución hondureña justifique que el ejercito irrumpa en la residencia presidencial para sacar a la fuerza a un presidente electo y enviarlo al exilio en avión; sin embargo, ésto nos recuerda un viejo cuento que habíamos olvidado “en Centroamérica es el lugar donde todo es posible”, pero en fin… no queremos que esto despierte mas pasiones discursivas, NO es el punto de este escrito.

Lo que es relevante es que en la actualidad en honduras solo existen dos bandos “los buenos y los malos”, los que apoyan al depuesto presidente Zelaya dicen que los que avalan el golpe de Estado son los malos y a su vez éstos dicen lo contrario que ellos son los buenos y los zelayistas son los malos. Para algunos las declaraciones de Otto Reich, que les presento a continuación son la verdad absoluta, y para otros son las puras palabras de Satanás.


Para otros los lamentos de Manuel Zelaya y las denuncias de la ONU, Argentina, Venezuela, Ecuador, son la razón inequívoca de porque no hay que bajar la guardia ya que las fuerzas fácticas “fascistas”, aun están latentes en nuestras sociedades.

Definitivamente los discursos polarizados y extremistas ya nos tienen hartos a unos y a otros, la realidad solo es una: “los centroamericanos sentimos el dolor de los hondureños como cuando nuestro hermano se cae en el pavimento y llega a casa reventado con raspones en los codos y las rodillas, es decir, tenemos un conflicto social en la región que nos afecta y conmueve a todos”.

El proceso social que actualmente vive la república bananera es una carga muy pesada como para dejarlos a ellos solos, debemos como hermanos ayudarles a curar sus heridas, llevan una carga histórica injusta a la cual su familia los debe acuerpar, no es culpa de los hondureños que hayan tenido una costa atlántica tan rica y tan extensa como para que los imperios ingleses y estadounidenses intenten usurpar a lo largo de los años, dejando su huella financiera hasta este siglo XXI, como las transnacionales bananeras que actualmente existen, o como, la base militar estadounidense de Palmerola en Comayagua, son estos referentes fehacientes de esos intereses.

No es culpa de los hondureños que el nuevo poder emergente venezolano de Hugo Chávez con el ALBA intenten acuñar o desafiar los tradicionales intereses norteamericanos en este país. Finalmente Brasil entra a la escena uniendo fuerzas con los países del ALBA, algo que para los que llevamos el hilo secuencial de la historia reciente del cono sur no nos sorprende, otro pulso de fuerza que el Gobierno de Brasilia hace con Washington. 

Bien por ellos que lo pueden hacer, lo malo es que los hondureños pagan las consecuencias por los platos rotos que esto conlleva y el resultado es el debilitamiento de la democracia no solo hondureña, también de la región, es decir, unas elecciones que fueron convocadas por un gobierno guste o no “de facto”, en las cuales su poder de convocatoria fue seriamente cuestionado, (colegas periodistas corresponsales de prensa me dijeron claramente que las elecciones fueron un rotundo fracaso por el ausentismo, mas sus jefes editores publicaron lo contrario manipulando imágenes, algo que no cuesta creer).


Finalmente ¿quién tiene la razón?... eso es lo de menos, la democracia y las formas pacíficas de convivencia son los que pierden, y en conclusión podemos decir que tanto los del sur como los del norte tomaron la débil Honduras como su mesa para pulsar sus fuerzas y echar sus apuestas. Ahora una vez más pregunto ¿Esto podría ser posible si Centroamérica fuera una sola república?

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Cortesía de Ulises Rodríguez
Las Maras de Guatemala



El Salvador, Honduras y Guatemala víctimas de la exclusión

¿Cómo llegamos a ésto? Tanto las sociedades guatemalteca, hondureña, como la salvadoreña sufrimos en gran escala los males de las pandillas, conocidas como “maras”, ellos trafican con drogas, delinquen, extorsionan y ejecutan secuestros, han evolucionado en los últimos años a grupos organizados del crimen.

Algunos activistas sociales los defienden argumentando que muchos jóvenes se ven identificados con estos grupos y se integran a ellos, ya que son excluidos de sus propias familias, grupos sociales y educativos, pero sobre todo por la falta de oportunidades y valores.

No terminaríamos de argumentar si quisiéramos ver justificaciones, tampoco terminaríamos de debatir si quisiéramos polemizar con qué enfoque deberíamos tratar el tema. Les comparto es este material, que es muy profesional en su enfoque periodístico.


Lo cierto es que en los tres países la exclusión social fue el producto de los errores las visiones de gobiernos pasados, conservadores y liberales. No solo llevaron a la división de la república centroamericana, a demás intentaron imponer su punto de vista “occidental y civilizador” como se hacían justificar, excluyendo a lo largo de la historia a grandes masas indígenas, negras y ladinas, sin oportunidades reales de desarrollo, en esencia los sistemas están diseñados para que la educación, créditos y fuentes de empleo sean exclusivas para los que se apeguen a estas visiones de ciudadanos.

Lo demás es historia, las migraciones masivas por faltas de oportunidades a Estados Unidos, y luego, las deportaciones como fenómenos sociales complementarios al problema de las pandillas, desgraciadamente no existe claridad aun al abordar la problemática, no se escucha en los discursos políticos los valores de integración e inclusión, integración no solo de los Estados para tener más solides al abordar esta macro problemática, también integración de la diversidad cultural, lo que nos lleva a la inclusión de todos los actores sociales al desarrollo, es decir, para todas las personas educación gratuita (de todo nivel educativo), salud, oportunidades de créditos justos, energía y tecnologías más accesibles.

En fin, puede que tengamos ya una generación pérdida y hemos llegado a un nivel en donde la rehabilitación de muchos pandilleros es imposible, por lo tanto lo que aplica es un régimen carcelario severo o la aplicación de la pena de muerte. Son sin duda decisiones difíciles que tienen que tomar los líderes por los errores del pasado. Pero tampoco vemos los signos como para afirmar “este es el final del túnel”, las exclusiones sociales están latentes por lo que no vemos claridad en la solución de la problemática.

Lo cierto es que si no trabajamos por las nuevas generaciones, bajo una visión diferente de Estado no podremos romper la espiral de violencia, y si la sociedad sigue en el mismo caos en el que nos encontramos, iremos viendo fenómenos de involución cada vez mas graves.

Las nuevas generaciones merecen mejores liderazgos que los que tenemos hoy en día, ya que los actuales solo nos han llevado por el camino de la exclusión y el caos.

Ahora tenemos un nuevo eslogan en casa presidencial en El Salvador, “Unir, Crecer, Incluir”, a medio año de ser presidente Mauricio Funes parece ser que esto es solo teoría, hay que esperar resultados más contundentes para ver si la tal inclusión es cierta.

En conclusión si las cosas no cambian en Guatemala, Honduras y en El Salvador las pandillas seguirán existiendo ya que tendrán una razón de ser.

ENTREVISTA AL LIC. ALFREDO PINEDA SACA


Alfredo Pineda Saca es Lic. en Relaciones Internacionales, fue Secretario del Parlamento Centroamericano en el Período de 1998-1999. En la actualidad es Catedrático de la Universidad de El Salvador en la Escuela de Relaciones Internacionales.

Agradecemos a los miembros de la secretaría de comunicaciones de la UES, por facilitarnos el personal y equipo técnico para poder hacer interactiva esta entrevista. (haz clic para ver el video y verás la respuesta)


P. Max: ¿Cómo nace el Parlacen?

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P. Max: ¿Porqué Costa Rica no Pertenece al Parlacen? video


P. Max: ¿Ud como ex diputado del Parlacen cree que las razones que da Panamá para su separación son en verdad válidas?

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P. Max: ¿Qué piensa de la integración Costa Rica-Panamá?, la que han estado anunciado en estos últimos meses.
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P. Max: Finalmente, ¿Cuál cree ud que sería el camino a una integración de Estados para Centroamérica?

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Festival de música centroamericana (versión virtual)

A los que nos leen este ensayo para fomentar los valores integracionista los invitamos a ver por medio de “youtube” un festival centroamericano virtual para recordarles que sí y solo sí somos el mismo pueblo, diverso pero con vocación de alegría y felicidad; de muchas tradiciones y creyentes de la lucha democrática y pacífica para un mejor futuro.

Empecemos con marimba, un instrumento musical muy frecuente en toda Centroamérica pero definitivamente muy popular en las tierras altas de Guatemala es de ahí sin discusión de donde ejecutan las mejores marimbas (Huehuetenango, San Marcos, Quezaltenango, Totonicapán, Alta Verapaz, Sololá y Chichicastenango). Estos departamentos fueron conocidos como la sexta república en las primeras décadas de la independencia de España, auto declarándose luego independientes de Guatemala como república de “Los Altos” pero miembros a la Federación Centroamericana, de ahí que se conoce estas tierras como región de “Los Altos” y sin duda esta pieza que les compartimos recoge este apunte de la historia. La reconocida marimba guatemalteca Estrella Caminera interpreta “El Ferrocarril de Los Altos”.



No hay mal que por bien no venga, un refrán que llega a este caso, si Ingleses y Estadounidenses no se hubieran interesado en la costa atlántica centroamericana no hubieran traído con ellos a esclavos africanos para expandir sus imperios, luego éstos se quedaron y gracias a eso surgió una cultura afro-centroamericana, ésta nos ha enriquecido culturalmente con la música “garífuna” y la danza “punta”, juntas son una demostración de alegría y fuerza, veamos el siguiente video.


Si los movimientos liberales del siglo XIX tuvieron una casa esa fue San Salvador, Junto a estas elites criollas estaban los ladinos y todo lo que significaba la mezcla de criollos e indígenas, la cultura salvadoreña de la actualidad es producto de este mestizaje, la cumbia es el género musical que nos representa, por eso escogemos este vídeo interpretado por la internacional banda de Los Hermanos Flores.



En la década de 1980 Centroamérica vivió una etapa más de sus conflictos civiles, no era para menos la guerra fría estaba en su apogeo, Soviéticos y Estadounidenses reclamaban a Centroamérica en sus esferas geopolíticas, es decir, ellos ponían las armas y algunos mercenarios y nosotros los muertos. Esta pieza del grupo guatemalteco Alux Nahual refleja el momento, “Alto al Fuego” es una canción muy conocida en Centroamérica legado de esa época, finalmente la paz fue el camino más sensato que los pueblos escogieron, quizá es por eso que esta canción es tan explícita. Recomendamos ver, si les gusta más esta propuesta otras pieza del mismo grupo como “Centroamérica”, “Conquista”, “Duende”, “Toca Viejo” o “Hombres de Maíz”.


Rubén Blades es sin discusión un referente obligado de la cultura musical del istmo, él plantea en sus letras los males de la exclusión que vive la región, como panameño es interprete de salsa, siendo artista músico-actor aceptó ser ministro de turismo de Panamá bajo la presidencia del recién saliente Martin Torrijos. Canciones como el Padre Antonio, El Tiburón, Desapariciones y como ésta que les hemos seleccionado “la Chica de Plástico” reflejan a cabalidad nuestro mensaje integracionista.


Costa Rica nos demostró en la historia que el camino de la tolerancia cultural es mejor que la imposición. En el respeto a la diversidad esta la paz y el futuro sin violencia, los carnavales son una rica tradición en el puerto de Limón en la costa atlántica de Costa Rica, la danza del fuego y los ritmos de zamba y batucadas son ejemplos de lo anterior. Los invitamos a ver estos dos cortos videos.


San José Costa Rica se ha convertido en la ciudad más cosmopolita de la región, “Malpais” (grupo musical) lo reconocen y nos regalan una especial pieza de Jazz Latino “Epitafios”, ésta nos transporta a Los Yoses, barrio bohemio tico donde sirven buena cerveza.


En la historia centroamericana hay victimas desgraciadamente y son siempre los sectores desprotegidos como las mujeres los más vulnerables. Luis Enrique Mejía Godoy músico nicaragüense nos demuestra esta realidad en esta canción, las centroamericanas son de esas víctimas silenciosas y el autor nos enseña que mientras se den este tipo de injusticias el desarrollo de los pueblos está más lejos. Para Mejía Godoy la bachata, el son y la trova no necesariamente deberían ser separadas.


Guillermo Anderson es indiscutiblemente un rico exponente de la música centroamericana, él es hondureño trovador alegre que le da mucho color a sus canciones, a través de esta propuesta “El Encarguito” refleja el penoso éxodo centroamericano que ha llevado a millones de connacionales al exterior, a la vez, en esta misma canción nos evidencia nuestra riqueza culinaria tan extrañada para quienes por razones del destino nos hemos visto alejados de nuestro centro de vida, Centroamérica.


La Guerra Civil salvadoreña en los años 80 nos enseñó a todos que lo último que debemos hacer es amilanarnos ante los intereses extranjeros, la paz y el desarrollo es un camino tortuoso si escogemos la guerra para la solución de los problemas esa fue al final la moraleja, con esta canción “El Sombrero Azul” cerramos nuestro festival de música centroamericana, no dudamos que exista aún más riquezas culturales que exponer de esta región pero para muestra este botón.