26/5/20

Los López zopilotes

No apto para estómagos frágiles y menos para lisonjeros irredentos.

Los López zopilotes
Apuntes de cuarentena; parte 5.

Esta no es una familia cualquiera, más bien es una especie de cofradía de buitres carroñeros, los hay de cabeza roja con olfato agudo y están los otros de cabeza negra expertos en hurgonear con sus pescuezos entre las entrañas de los muertos.

Los López son una bandada de zopilotes, pero no de cualquier clase, no son normales, porque además de que gustan en su menú de la carne podrida y de los desechos de las grandes urbes, son aves contra natura, poseyendo un don especializado para el engaño, usando sofisticadas estrategias con tal de estar prestos a la carroña. Ahorita les cuento.


Se sabe que los López antes de alzar su vuelo ya conocen dónde están los muertos para írselos a atipujar, inequívocos vuelan sin perder tiempo hacia los promontorios de cadáveres, ya que un día antes los han envenenado, y para sorpresa de muchos quien lo hace es nada más y nada menos que la madre ama del clan, la primera dama alada, la más chocarrera, la maestra señora de la desfachatez sin escrúpulos, capaz de sacrificar a su más agraciada pichona ofreciéndola al rey zope, para que éste la tome en libido y este entretenido desplumando a la pobre América, dejándola así a sus anchas a la reina madre comandar.

Mientras vuelan los López zopilotes como bandada de azacuanes en las alturas, sobre el cielo azul entre nubes blancas y las cálidas aguas de los gigantescos lagos, observan y olfatean la muerte y la desdicha que han cultivado a lo largo de los años, por eso alzados siempre van seguros a comer asquerosos la carroña; en los piquetes de los jóvenes bravíos mártires, o bien, a los botaderos corruptos de la ciudad donde encuentran facilito las coimas entre las bolsas plásticas y los desperdicios de la gula descomedida.

Mientras se hartan y picotean sus mugrosos manjares les siguen las moscas y las cucarachas enanas como la peor lumpen que la naturaleza hubiese creado. Para limpiarse el pico se lo restriegan sobre sus sucias plumas del pecho, mismo que muestran pavoneándolo entre machos a la hora de aparearse, figurándose entre el plumaje negro enjambres de larvas de moscas producto de la podredumbre que andan encima.

Como les cuento los López tienen su rey, un zopilote monarca, único, de ojos amarillos, un otrora caudillo que hace tiempo fuese ave lozana y hermosa para el gusto de las personas, quien en remotas épocas se erguía pomposo y orgulloso de ostentar la corona de los cielos, no obstante ahora es viejo y con los años patético en su volar, dejando nada mas una estela de progenies oportunistas patológicos, indignos de las tierras medias de las Américas.