16/8/18

Tacuscalco frente a la extinción

Tacuscalco frente a la extinción

Es una lástima… y en verdad digo estas palabras con profunda tristeza y rabia a la vez; el sitio arqueológico de Tacuscalco será destruido al menos que lo salve un veto presidencial.

La historia se repite una y otra vez. Los pueblos originarios del territorio de Cuscatlán, lo que hoy en día es El Salvador, son despojados de todas sus pertenencias tangibles e intangibles.


Primero los invasores españoles roban sus mejores tierras en el proceso que conocemos como “la conquista”; luego la clase criolla por medio de las reformas liberales del siglo antepasado les arrebatan, después de la independencia, otra buena parte de sus territorios; y ahora, no sólo bastó dejarlos en extrema pobreza, sino, que son humillados con la destrucción del sitio sagrado de Tacuscalco, lugar datado de más de 2000 años de antigüedad.

Permítanme entonces contarles la historia en retrospectiva, una historia de traición y demagogia hacia el pueblo que habitó estas tierras a lo largo de las centurias pasadas. La historia de Tacuscalco es la misma del asesinato del legado cultural que debería identificarnos como nación, la extinción de Tacuscalco es la pérdida irreversible de nuestra pertenencia social.

La Asamblea Legislativa votó el pasado viernes 10 de agosto para modificar la actual ley de protección del patrimonio cultural y poder continuar con tecnicismos legales con el proyecto urbanístico sobre el sitio arqueológico de Tacuscalco, aun cuando la comunidad académica (arqueólogos y antropólogos) y organizaciones de pueblos originarios, así como otros sectores de la sociedad civil se oponen por un sentido común de nacionalismo para defender el legado cultural.

Los ex, coronel Antonio Armendáriz y general Mauricio Ernesto Vargas, ahora diputados fueron los que encabezaron dicha iniciativa legislativa, jugando su macabro papel en la historia, así como lo fueron en su momento los generales tlaxtaltecas que acompañaron a los invasores españoles a usurpar estos territorios, (los tlaxtaltecas es el mismo pueblo al que pertenecía la famosa “Malinche”), estos fueron los que prestaron logística a la armada peninsular; de igual forma como en el pasado los lacayos de los lacayos son quienes facilitan el robo de nuestro patrimonio cultural.

En Tacuscalco fue el sitio donde los pueblos nahua-pipiles lucharon contra Pedro de Alvarado y el ejecito español, con ayuda de miles de tlaxtaltecas, allí se libro la segunda batalla por el territorio de Cuscatlán. Lugar escogido por ser a lo largo de la historia un sitio de convergencia entre las distintas etnias de la región.

Tacuscalco significa: casa de armas. Amigos antropólogos me explican que se llamaba así porque era un lugar donde se guardaban las armas para hacer la paz, era un sitio ceremonioso donde los sacerdotes leían las estrellas, los guerreros jugaban a la pelota, un sitio de adoración de sus dioses, era un lugar de trueques, de conocimiento ancestral, y además era donde enterraban a los muertos.

Les cuento esto como periodista y escritor porque es mi deber trasmitir este conocimiento al público en general, y hacer ver que tal sitio arqueológico es tan importante en su valor cultural como lo es Tazumal, Copán o Tikal. La comunidad arqueológica me desmentiría si me equivoco.

Sin embargo, los diputados que el pasado 10 de agosto votaron por extinguir nuestra cultura no lo hacen por desconocimiento de lo anterior, no los movió la ignorancia, estoy seguro que levantaron la mano por malinchistas que son, por traidores a nuestra identidad nacional.

Pero no solo de ellos es la traición, también el gobierno de turno con algunos personajes que se hacen llamar de izquierda tiene las manos embarradas de este abominable asesinato cultural. Ahorita les cuento.

Cómo se llegó a este nivel para que una empresa constructora destruyera un sitio arqueológico denominado: de primer orden.

En resumidas la historia es esta: Según la publicación del periódico El Faro del 8 de abril del presente año, titulada “Nadie detiene los tractores de Tacuscalco”, es la empresa Salazar Romero la que está atrás de esta destrucción a través de otra llamada Fénix SA de CV, vinculadas por lazos orgánicos entre sus accionistas y abogados.

Fragmento de la publicación del periódico El Faro, 8 de abril de 2018

En cuanto a los permisos catastrales figura una tercera empresa, Chiripíos SA de CV, la cual los tramita y los “obtiene” (y lo pongo entre comillas porque eso es discutible). Los permisos de construcción fueron “otorgados” por la oficina catastral de Sonsonate (ODUAMSO), pero a la hora de construir el proyecto urbanístico es ejecutado seis años después por Fénix SA de CV, es decir, los permisos eran caducos, siendo por consiguiente inválidos.

La municipalidad de Nahuilingo, municipio donde pertenece Tacuscalco, no tomó en cuenta la caducidad de los permisos de construcción e igual dio autorización para construir.


Marvin Zepeda Concejal de la Alcaldía de Nahuilingo explica las anomalías de los supuestos permisos de construcción

Por otra parte, las autoridades medioambientales nunca emitieron un dictamen satisfactorio, pues la contaminación del río Ceniza era inminente, por lo tanto, un juzgado medioambiental dictaminó detener la obra, pero la fuerza pública nunca efectuó dicho paro.

Y para finalizar, las directrices que el departamento de arqueología del entonces SECULTURA (órgano rector de velar por la protección del patrimonio cultural), fueron irrespetadas en forma flagrante. En otras palabras, la empresa constructora nunca se interesó en el respeto al sitio arqueológico, y de igual forma ni la policía ni la fiscalía acataron el procedimiento respectivo de paro de obra.

Todo bajo las narices del gobierno del FMLN, lo que nos lleva a la pregunta: ¿Cuál es el poder que goza una empresa urbanizadora para atropellar de esa manera la institucionalidad del país? La respuesta nos la dice el artículo publicado antes citado del periódico El Faro, donde señala al vicepresidente de la república Oscar Ortiz a tener intereses con la empresa Salazar Romero, la que se vincula que está atrás de la destrucción de Tacuscalco.

Fragmento de la publicación del periódico El Faro, 8 de abril de 2018

Además organizaciones de la sociedad civil, en específico, la Unidad Ecológica Salvadoreña UNES el día 22 de abril en conferencia de prensa, emite una reveladora información donde denuncian sus directivos a dos personeros de la Presidencia de la República; el ex ministro de economía Tharsis Salomón López y el ex director de ANDA, Marcos Antonio Fortín, quienes abordaron al equipo técnico de arqueología de SECULTURA con tono intimidatorio para que dichos profesionales desistieran de continuar pronunciándose en contra de la destrucción del sitio arqueológico por parte de la empresa constructora. 

Fragmento de la conferencia de prensa brindada por la UNES el 22 de abril de 2018, tomada de la fanpage institucional de dicha ONG

Fuentes internas del Ministerio de Cultura confirman las palabras de la conferencista de la UNES, la fuente en específico pidió anonimato para evitar posibles agresiones.

El pueblo salvadoreño no es tonto y menos la sabiduría indígena, les comparto las palabras del Alcalde del Común de Izalco, Rafael Latin quien nos dice su pensar al respecto.

Rafael Latin, Alcalde del Común de Izalco

Expuesto lo anterior me veo obligado a formular las siguientes preguntas directas: primero, al Presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, ¿Es usted quien gobierna este país o es una marioneta? Señor Presidente si usted sigue siendo el mandatario de los salvadoreños le exigimos un veto por inconstitucionalidad, para que Tacuscalco no sea destruido.

Segundo, al FMLN como partido: ¿Acaso siguen creyendo que la gente es tonta? ¿Acaso no les bastó la derrota electoral pasada? El hecho que la bancada legislativa votase en contra de la destrucción del patrimonio cultural, incluyendo Tacuscalco, el pasado 10 de agosto no les exime de sus responsabilidades ante los ojos de la opinión pública, porque de nada sirve rasgarse la ropa como hacían los fariseos, si el presidente no veta dicho decreto legislativo, eso sería nada más simple politiquería, y como les repito, los salvadoreños no somos tontos.

Tercera pregunta: A los partidos PCN y ARENA ¿En verdad son tan nacionalistas como dicen ser? Estoy seguro que no. Nacionalismo es la orientación política hacia el desarrollo y el mantenimiento de una identidad nacional basadas en características compartidas como la cultura, la etnia, la creencia en un ancestro común, entre otros elementos; por lo tanto, me parece que solo son una bola de oportunistas.

Y la cuarta y última pregunta: ¿Qué clase de horchata les fluye por la cara a los bisnietos de la Malinche? Esos quienes han procurado vender la identidad cultural y nacional con sobornos, amenazas, matonerías, engaños, estratagemas, omisiones y descaro a más no poder. Esos oprobios, sátrapas que han logrado con sus bajas energías la destrucción de lo que queda de Tacuscalco, asistiendo a la extinción cultural, y por ende, a la nuestra y a la de ellos mismos también.