10/7/19

El libro en América y El Salvador. Segunda entrega.

EL LIBRO
Segunda entrega: El libro en América y El Salvador.

Los libros tal como los conocemos son producto de un autor que lo escribe, un editor quien los revisa, una imprenta que lo plasma en papel y la distribución especializada de las librerías o bibliotecas.

Los españoles recién conocían este proceso cuando invadieron América siendo el libro una de sus ventajas competitivas como civilización. La imprenta era uno de esos grandes inventos renacentistas tan importantes como los barcos o las armas de fuego. La Biblia, sus creencias y costumbres se globalizaron, llegó así en 1539 la imprenta al virreinato de México.

Los mayas siendo una de las culturas más avanzadas del continente ya tenían una escritura desarrollada así como un sistema de numerología. La iglesia católica veía eso con malos ojos, siendo el Obispo de Yucatán Diego de Landa quien se dio la tarea de quemar tanto estos soportes escritos como a quienes los hacían y leían en el auto de fe realizado en el poblado de Maní en 1562.

No obstante desde el mismo momento de la invasión y colonización española las grandes epopeyas líricas americanas comenzaron a surgir bajo la pluma de los conquistadores; “La Araucana” de Alonso de Ercilla, o “La Florida” del Inca Garcilaso de la Vega.

El Libro en El Salvador

Paradójicamente el territorio que hoy conocemos como El Salvador fue durante la colonia española explotado para cultivar jiquilite, planta que derivaba la materia prima para la pasta base del añil, que era la tinta de esa época, tanto para escribir o teñir telas, o bien, otros usos diversos.

Pero lo que resultó sorprendente es que a pesar de ser un fraile quien se preocupó por imprimir por primera vez en la provincia de San Salvador, no fue el primer libro salvadoreño de tema religioso, ni mucho menos La Biblia o algún laudes, fue un especie de manual para popularizar el arte de la extracción del añil.


De esta manera desde el año 1641 se tiene registro que el primer libro hecho en el país fue “El Puntero Apuntando con Apuntes Breves” (Es válido mencionar que hay autores que ponen en duda esta fecha).

No obstante a este caso esporádico de “El Puntero” la producción de libros y otros textos durante la colonia eran vigilados de cerca por el clero, llegando a monopolizar la palabra escrita hasta crear un oscurantismo literario en las provincias. Los centros metropolitanos como México y Lima reproducían, según historiadores, pocas obras seculares.

Fue hasta finales de la colonia y en épocas republicanas cuando se empezó a producir libros de literatura, tanto de poesía, narrativa y publicaciones de tipo oratoria como la de los hermanos Aguilar, donde denunciaban a la monarquía y su poder absoluto, así como la abolición del esclavismo; producto de un empuje inevitable que las ideas de la ilustración traían consigo, por medio de un trasiego de libros prohibidos y el surgimiento de los primeros periódicos.

PRIMERA ENTREGA: EL LIBRO Y SU RAZÓN DE SER
TERCERA ENTREGA: EL LIBRO Y LA REVOLUCIÓN