6/1/20

El reto de la sociedad civil en el 2020 (parte 3)

El reto de la sociedad civil en el 2020. parte 3
El Salvador

En este año 2020 se sabrá si en las elecciones presidenciales pasadas ganó Nayib Bukele o la gente.

El hecho de derrotar al bipartidismo no garantiza el fin de la corrupción, ni tampoco que vayamos por buen rumbo, lo que El Salvador ha hecho hasta ahora es pasar una página de la historia nada más; sin embargo, el contenido de las nuevas hojas no se escribe aún, están en blanco.

Por lo tanto, me atrevería a afirmar que mucho de lo que necesitamos cambiar es el paradigma de creer que es posible ser un país limpio, ordenado, educado, solidario, culto, desarrollado, y sobre todo, honesto.


Quitarle el poder Ejecutivo a ARENA y al FMLN es nada mas parte de la ecuación, aun falta el poder Legislativo y Judicial.

Uno de los retos que debe superar la sociedad salvadoreña es dejar de depender de la clase política como gestora de cambio.

Si leemos la historia los grandes caudillos siempre se convierten en dictadores si la sociedad se los permite, en otras palabras, lo que debe asumir la gente es que un político es como un vendedor de autos usados, es decir, generalmente miente sobre la eficiencia del producto.

Bukele es un político que se ha ganado, hasta ahorita, la confianza y simpatía de muchos salvadoreños, pero no lo suficiente para marcar un verdadero cambio, Bukele ganó en primera vuelta, sí, pero lo logró con un abstencionismo del 55%, 10% más que en las pasadas elecciones presidenciales de 2014 (datos del TSE).

En resumen, el punto radica en que la sociedad civil lidere los cambios y no dejarle esa función a la clase política, porque si ellos lo hacen estaremos perdidos. Los cambios que supuestamente hicimos serán nada más que otro sepelio de nuestras esperanzas.


Por ejemplo, si el presidente obliga a dos o tres evasores de impuestos (de esos intocables) a que devuelvan a las arcas del Estado los millones de dólares que han desfalcado, podría empezar a creer todo ese asunto de “devolver lo robado”, porque eso sí está en sus manos hacerlo, no dependería de la FGR, ni de la Corte de Cuenta o de Daniel Ortega.

Ya tuvo 6 meses para marcar el rumbo y hojear algunos libros contables en el Ministerio de Hacienda. Si la gente no ve resultados de lo que prometió, en especial con el crimen organizado y la corrupción, el poder ciudadano no lo apoyará en los siguientes procesos, etiquetándolo como “otro mentiroso más”.

Pero eso se sabrá este año, se sabrá si nos unimos a la ola de una Latinoamérica inconforme y pujante, o seremos el eterno pueblo frustrado y postrado, esos exportadores de migrantes, permisibles a la fuga de cerebros.