2/5/18

Apuntes de la reforma universitaria


Apuntes de la reforma universitaria.

Qué tan malo podría ser que el modelo universitario del país fuese democrático. Valga la reflexión en una sociedad donde la juventud ha sido desatendida a tales niveles que unos prefieran migrar como mejor opción, otra buena parte con espíritu emprendedor prefieren hacerlo en forma directa sin pasar por una carrera universitaria porque no le encuentran sentido, también están los más desafortunados que por fenómenos sociales terminan enrolados en pandilla o diferentes ilícitos.

Para muchos las universidades son cada vez menos atractivas, una profesión académica deja de ser parte de sus expectativas, porque un título de educación superior no garantiza la estabilidad económica y menos un empleo seguro.

Hay varios factores que influyen para que esta tendencia se generalice cada vez más: una, es la poca protección legal que tiene el profesional titulado (ingenieros, doctores o licenciados por ejemplo deben de tener un techo mínimo de salario, entre otras seguridades legales); dos, la misma economía del país hace que el líquido monetario sea escaso; y tres, la poca participación del estudiante mismo en su proceso educativo.

En esta última me gustaría reflexionar, las otras dos son temas aparte de amplia discusión.


La reforma universitaria es un paso necesario para todas las casas de estudios si queremos dejar un mejor futuro a las nuevas generaciones, o bien, si las nuevas generaciones quieren romper este esquema caduco que les es obsoleto a sus necesidades.

¿Para qué estudiamos una profesión? A lo que las personas responden: para tener un estatus quo, para tener un trabajo digno y mejor salario, para contribuir en forma cualitativa a un futuro próspero. La respuestas son diversas dependiendo la educación familiar, carácter y valores de cada quien. Pero el problema radica en que no hay garantías de lograr esos objetivos después de coronar una carrera universitaria.

El modelo universitario que tenemos propicia más incertidumbre que garantías, pues la juventud asume que no solo se trata de sacar buenas notas para tener éxito en la vida profesional, se necesita de más. Y en gran medida eso significa dar el paso por democratizar el modelo universitario.

Una comunidad universitaria está constituida por varios sectores que son: sus autoridades (rectores y decanos), sus estudiantes, sus profesores y los profesionales graduados. Pero el estudiantado es el centro de la actividad de una universidad, es la razón de ser de un Campus. Entonces: ¿Por qué es tan difícil asumir la idea y práctica que estudiantes participen en la administración y toma de decisiones curriculares de sus mismas carreras? Es decir, incorporar a estudiantes, profesores y profesionales en las tomas de decisiones académicas. 

La respuesta es sencilla: Porque la educación superior no es concebida en su conjunto como un bien público, sino, como un negocio. Un negocio lucrativo con una tradición de empresarios voraces que poco les importa si su producto final (los profesionales) cumplen sus expectativas o no. En última instancia cobran en anticipo.

La democratización de los estudios universitarios no es un ideal nuevo, ya tiene un siglo de haberse promulgado, y de hecho constituye la base del modelo universitario latinoamericano, que es adoptado por las mejores casas de estudio superior de este continente.

La reforma de universitaria de Córdoba (Argentina) en 1918 marcó la pauta de la democratización universitaria, introduciendo conceptos como: el co-gobierno universitario, la gratuidad educativa, el campus a puertas abiertas, la libre cátedra, entre otras.

¿Por qué no habíamos escuchado de este documento promulgado hace cien años? Bueno, porque no le interesa darlo a conocer al sistema educativo, ni a los analistas de renombre, tampoco a los medios de comunicación y menos a la clase política. En lo personal esperaba que en diez años de gobierno de “izquierda” se reformara la ley de educación superior introduciendo la democratización del modelo universitario en todas las universidades. No fue así.

La única universidad que funciona bajo esta legislación es la UES, la universidad pública, así como toda Centroamérica las universidades estatales son las que guardan este esquema; sin embargo, la mayoría de sus mismos estudiantes desconocen el modelo en el cual estudian, porque son producto de un sistema de educación media de carácter vertical.

Las universidades privadas funcionan como feudos donde los dueños actúan sin esmerarse por su producto final, aun cuando sus eslóganes digan lo contrario.

Me decía un rector de una universidad privada, quien fue antes profesor en la UES ¿Max, por qué un grupo de jóvenes tendría derecho a subvertir el orden de esta universidad si no es de ellos?

Dejo entonces el apunte para la reflexión de cada quien.