17/1/16

En vez de celebrar mejor reflexionemos sobre la paz

En vez de celebrar mejor reflexionemos sobre la paz

Estamos cumpliendo 24 años del armisticio donde se firmaron lo que la historia llama “los acuerdos de paz”. Las personas que aun recordamos el acontecimiento nos erizamos cuando rememoramos esos momentos.

Fue hace un cuarto de siglo cuando en el Castillo de Chapultepec México, Alfredo Cristiani y Shafick Handal firmaron y dieron sendos discursos emotivos haciéndonos creer que la esperanza de paz la teníamos ya en nuestras manos. Que tan equivocados estábamos los ciudadanos de la llanura.

Ahora sé que no eran acuerdos de paz, eran simples armisticios, una tregua que en última instancia llegaría inevitablemente a una nueva escalada de violencia. No hubo un foro de concertación económico social, no hubo en ningún momento intención de reconciliación entre ambas partes, no hubo justicia para los crímenes de lesa humanidad, no hubo resarcimiento a los daños, no se reconstruyó el tejido social, en resumidas cuentas no hubo salud mental.

Lo único que cesaron fueron las balas a granel, pero no los insultos, mucho menos hubo una visión común de país.

Pero no solo eso, gracias a un conflicto que nunca terminó permitimos y fomentamos la corrupción de la cosa pública, e inevitable nos abordó el narcotráfico en todas sus anchas, aunado a falta de valores y la tonta creencia que en el mundo siempre habrán pobres y desvalidos; entonces tomamos la exclusión social como el pan de cada día, surgiendo así en ese caldo infeccioso las pandillas y vimos como pasaron buena parte de nuestros jóvenes, de ser criminales comunes a organizados, todo entre manos duras y super duras.

Es duro aceptarlo pero esta es la paz que hasta hoy en día hemos construido.

Y hemos aquí de nuevo, en el año 2016 con una taza de violencia record a nivel mundial, los reyes de la página roja, como si fuesen los días más agudos de la guerra civil de los años 80, frente a una nueva oleada de migración. Ya tenemos otra marca notable en la historia universal, una tercera parte del pueblo vive en el exterior.

¿En qué momento perdimos el rumbo? ¿Cuándo fue que nuestro destino se torció? Ahora sé que en vez de celebrar los armisticios de paz hace 24 años debemos mejor reflexionar sobre el verdadero significado de este último cuarto de siglo.

Les comparto entonces mi reflexión pues siendo una persona que versa el materialismo, sé que nuestro problema es cultural y espiritual.


“Somos malos, somos buenos pero al final llegamos a donde se terminan y empiezan los caminos, es la bifurcación múltiple de las melgas, de los senderos, estamos entonces en los encuentros de las rutas y las distancias, en donde lo que empieza mal termina mal, en donde lo que empieza bien termina con una muerte en paz. Es ahí la prueba donde se templa el filo del buen acero cortando de un tajo el espacio exacto donde quepa cada palabra con la razón y significado justo para solucionar de una vez por todas el ciclo de la incertidumbre que todos llevamos a cuestas, de no saber la verdad desconociendo la historia…”   (Fragmento “Ojo de Venado”)

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