23/3/16

Top 10, los tabús salvadoreños

Top 10, los tabús salvadoreños
Los temas que debemos hablar sin tapujos

De cada uno de estos temas que les compartiré podríamos hacer sendos ensayos para consagrar a las técnicas de persuasión un arte; pero sería apelar a la ingenuidad de ustedes mis queridos lectores y faltarles al respeto.

No voy a desarrollar cada tema a profundidad, simplemente intentaré dejar un germen de reflexión para el discernimiento de cada quien. 

Un tabú es esa actividad prohibida, es algo que su simple insinuación causa daño a la moral y escozor al público. La palabra proviene del vocablo polinesio que significa: “lo prohibido”.

10- Democratización de medios de comunicación.

Si alguien quiere regular los medios de comunicación es un hereje que intenta amordazar a la prensa; sin embargo, los medios de comunicación si pueden despedir cuando se les antoje a un periodista, o peor aún, a un grupo de colegas cuando les son molestos.

El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica, Tele Corporación Salvadoreña, canal 12 y otros más lo hacen y no hay quien les diga algo.



El tabú: ¿Cuándo existirá un gremio periodístico colegiado? (con su propia junta de vigilancia), o, ¿cuándo habrá organización sindical dentro de los medios de comunicación masivos como los hay en otros lugares?

Tanto el espectro radiofónico como el internet debe de ponerse al alcance de la gente, el Estado debe apoyar los esfuerzos independientes periodísticos concediéndoles publicidad sin condición alguna.

Cuando le preguntamos a los funcionarios del actual gobierno: ¿por qué aun siguen dándole la publicidad de los diferentes ministerios a los medios de comunicación que claramente tergiversan la información y no respetan el derecho a la verdad y mucho menos el laboral? Ellos simplemente no saben responder e insinúan que este es un tema “tabú” (prohibido-complejo).

Me parece hipócrita o extremadamente ingenuo cuando sus mandos medios llaman a no consumir esos periódicos o canales de televisión, y por otro lado sus líderes bajo la mesa siguen engordando las carteras de los empresarios de medios con sus pautas publicitarias.

9- Modernización del sistema electoral / Poner tope o techo al gasto electoral.

En las elecciones pasadas el sistema electoral colapsó, y le echaron la culpa a las modalidades de voto cruzado y voto por rostro, o sea, que durante más específica sea nuestra voluntad de escoger a una persona para que nos represente más problemática será la democracia.

Esto es algo que debemos solucionar, imagínense si queremos hacer como cualquier otro país medianamente civilizado plebiscitos o referéndums; o qué, seguimos guardando este tema en el cajón de los tabús.

¿Cuánto gasta un partido en su campaña proselitista? ¿De dónde sale este dinero? Nosotros los ciudadanos pagamos parte a través de la deuda electoral, pero todos sabemos tácitamente que durante mas donaciones recibe un partido más compromisos debe conceder para sus patrocinadores, es una lógica simple que nadie quiere asumir.

Un gasto tope a la campaña electoral en un sistema de libre mercado sería inaudito, las elecciones se ganan con dinero, un buen discurso y habilidad política; pero sobre todo el electo casi siempre es quien tiene más recursos y el que paga mejores asesores, el que compra más espacios en los medios de comunicación y firma algunos cheques extras para facilitar “favores varios” (periodísticos, pastorales y ecuménicos, laminas, camisetas, gorras, escobas y hasta cántaros, entre otros).

8- Derogación de la ley de amnistía.

En los acuerdos de paz jamás se acordó una amnistía, esta ley fue un artilugio para dejar impunes a muchos asesinos que aun ocupan cargos importantes. Si nos sacudimos como sociedad la lacra estaremos dejando en el camino parte del lastre que nos impide caminar erguidos con la frente en alto, orgullosos de nuestra historia.

Cuando nos toca hablar de asuntos inconclusos siempre lo hacemos cabizbajos pues no conocemos a ciencia cierta la verdad, porque no ha pasado por un tribunal, la amnistía nos lo oculta e impide que tengamos salud mental como pueblo, por ejemplo: ¿Quién mató a Monseñor Romero? o bien ¿será cierto lo que decía Maritza Herrera Rebollo cuando acusaba durante la campaña presidencial 2014 al entonces candidato Profesor Sánchez Ceren de ser el asesino de su padre? No lo sabemos en realidad porque no se impartió justicia en su momento. Entonces el patrón cultural se hace usual y nos acostumbramos hasta la fecha a convivir con ese mal sabor (la injusticia).

Mensaje de Maritza Herrera Rebollo para Salvador Sánchez Cerén


La lógica nos dice: “si tuvieron amnistía unos, pues también los otros” (en ideologías, en delitos, en tiempo y espacio). Derogar la ley de amnistía también es tabú.

7- Pena de muerte.

Me decía un intelectual: “no podemos estar en contra de la vida, por lo tanto no podemos estar a favor de la pena de muerte”. Es complicado el asunto, sin embargo, desde las élites académicas, o desde (muy) lejos no podemos evaluar esta realidad que vivimos los salvadoreños día a día, vemos hechos que son innombrables, actos de lesa humanidad tanto en el accionar del crimen organizado como esos casos de corrupción y desfalcos de cuello blanco, que dejan sin recursos las arcas del Estado y los programas de inversión social quedan al olvido.

Este tema de la pena de muerte es prohibido para muchas personas y despierta pasiones encontradas, pero debemos abordarlo con seriedad y sobre todo de forma multidisciplinaria.

6- Depuración del sistema judicial y legislativo.

Ya nos dimos cuenta que el crimen organizado penetró tanto el sistema judicial como el legislativo, una depuración pasa por re estructurar sus formas de funcionamiento pues es ahí donde está el principal defecto, convirtiéndolos en institutos vulnerables a la corrupción y a la política ganguera.

Debemos procurar que estos organismos sean prácticos para los usuarios, para que su funcionalidad sea palpable tanto impartiendo ley como regulándola.



5- Foro de concertación económico, social y medio ambiental.

La producción es la actividad que genera riqueza, que es en última instancia la que nos brinda la estabilidad social que tanto anhelamos, pero si unos se enriquecen sobre el bienestar de otros estamos desequilibrando el desarrollo mismo, pues el bienestar humano es básico para garantizar la fuerza laboral de la producción.

En otras palabras de nada le sirve al capital tener billonarias cuentas en los bancos, si la gente no goza de salud, educación, vivienda, alimentación, cultura; por otro lado, el recurso financiero es importante para emprender cualquier proceso de producción, la iniciativa privada es la que inyecta ese dinero, es la semilla de la riqueza por así decirle, pero el trabajo de las personas lo echa a andar y el medio ambiente permite su continuidad duradera.

La concertación de estos tres recursos para generar riqueza es lo que nos hace falta, pero la ANEP no cree en la sindicalización de las empresas a nivel nacional y por otro lado los ideales socialistas propios de la clase trabajadora pregonan sin desfallecer "la dictadura del proletariado". Creer lo contrario para ambas extremas es un tabú.

Un líder histórico de la izquierda salvadoreña es famoso por la frase: “al enemigo no se le sede ni un sólo espacio”, es decir, cero negociación con los dueños del capital, si acaso lo hacen, es solo por una coyuntura no por una visión de país.

El nivel de beligerancia que mantienen militantes de ambos partidos se expresa en cada periodo electoral. Foto archivo, febrero de 2014.


4- Bienestar y dignidad humana. Cero indigencias.

Procurar la dignidad de todas las personas no es inclinarse por una u otra ideología, cuando las estudiamos a profundidad nos damos cuenta que todas persiguen ese mismo fin, el bienestar.

Un pueblo desarrollado y/o civilizado se mide según el nivel de vida de sus ciudadanos, por eso me parecen ridículos esos paradigmas con los que crecimos, esa voz popular que se enseña en el folclore de boca en boca, que dice: “ricos y pobres siempre van a existir, por lo tanto no nos preocupemos por tratar de cambiar la realidad o componer el mundo, no podemos cambiar la historia”.

¿Ustedes qué dicen? ¿Qué opinan? Vale la pena cambiar los patrones culturales o simplemente nos hacemos los de la vista gorda… Después de todo el futuro que le estamos heredando a las nuevas generaciones, es fantástico e ideal para que crezcan nuestros hijos y nietos. ¿Sí o no?

Las personas que consumen internet y redes sociales no pasan del 25 o 30 por ciento de la población en total, son las que tienen un extracto social arriba de la media, por eso les reto a que se den una vuelta por el centro de la capital en la noche y vean con sus propios ojos la realidad de miles de familias enteras que viven en la calle, en indigencia. Allí verán a nuestra infancia pobre al extremo y se darán cuenta que esa realidad no es justa y no es civilizada.

Los países que tienen la mesura y la visión de erradicar la indigencia, especialmente que sus niños no crezcan en las calles, son los que se conocen como desarrollados, por lo tanto, sabemos implícitamente que sí es posible cambiar esta realidad.

Pero ya sé lo que muchos están pensando, ir al centro de San Salvador en la noche está prohibido; por eso lo incluimos en este “top 10”, es un tabú hablar de eso.


3- Regulación del uso y comercialización de drogas ilícitas.

Hay dos puntos básicos para la reflexión en este tema: número uno, cualquier tipo de adicción es una enfermedad tratable y la prohibición legal del uso de drogas como la marihuana y la cocaína no soluciona el problema por sí sólo, al menos no es la receta que nos está funcionando, pues cada vez hay más personas que caen en este mal.

Y el otro punto a considerar es que el dinero que produce el narcotráfico, o la ganancia que genera, sirve exclusivamente para que la delincuencia organizada monte en forma más sofisticada sus estructuras delictivas.

Por lo tanto, sentarnos a solucionar este problema de una forma integral parece la única salida, otros países lo están logrando, eso sí, cada uno con su propia receta, lo importante sería sacar este tema del cajón de los tabús y hablarlo a la luz pública, también debemos hacerlo de forma multidisciplinaria.


Les comparto este material no para persuadir, sino para que veamos el otro lado de la monada y tengamos opiniones calificadas.


2- Cultura de la organización.

Nos quejamos que la sociedad está dormida y que no despierta aun cuando tenemos los males encima asfixiándonos, muchas personas no se explican por qué se da esta conducta aletargada de la ciudadanía. Intelectuales, estadistas y eruditos toman rabietas contra el mismo prójimo y terminan frustrados insultando hasta sus amigos y camaradas. Es lamentable.

Parte se debe a que no cultivamos los hábitos de organización, no nos agremiamos como estudiantes, como vecinos, como colegas, y el resultado es el poco poder de la sociedad civil. Debemos romper ese tabú pues la organización es parte del desarrollo integral del país. No hacerlo es un daño irreversible, difícil de entender pero cierto al hacer la reflexión profunda.

Por ejemplo, ahora que la derecha es oposición no sabe cómo protestar en términos generales, no pueden porque nunca se les enseñó esa clase de cívica y sus actos reivindicativos son débiles. Siempre he creído que una oposición fuerte y coherente hace un mejor gobierno.

Una forma de empezar y romper este defecto es incorporar a la juventud en su mismo desarrollo académico, e incluir al estudiante mismo con voz y voto a los consejos administrativos de las escuelas y universidades, tanto públicas como privadas. El efecto sería reproductor para las futuras generaciones y organizaciones civiles de toda índole.

Pero imagínense ustedes para el caso una universidad cuando cierra una carrera, tendría que tomar un acuerdo "colegiado" y preguntar si pueden o no hacerlo, a sus estudiantes organizados y a las gremiales profesionales. Este sí que es tema tabú.

   
1- La convocatoria a una asamblea constituyente.

Todo lo anterior nos lleva al más prohibido de todos los tabús: cambiar la constitución y re definir nuestra república, eso implicaría no esperar dos o más generaciones para lograr cambios significativos en pro de mejorar el nivel de vida de la ciudadanía, o bien, llamar a una insurrección para no esperar tanto tiempo, pero a costa de un baño de sangre en otra guerra civil, algo que no estamos dispuestos a correr pues sabemos de antemano que esa no es la solución, porque ya vivimos una y no cumplió el objetivo humano que perseguía.

Hablar de una nueva constitución en forma pública nos permite encontrar un camino legal y viable, en que los salvadoreños podríamos solucionar la problemática, una decisión de este tipo no necesariamente pasa por un conflicto armado, ni tampoco es inalcanzable para nuestra generación, lo único que necesitamos es tener un golpe de decisión colectivo y romper algunos tabús que nos han marcado en los sellos culturales con los que crecimos.

Sin duda la realidad que vivimos nos lleva inexorablemente a esta reflexión, no podemos seguir siendo una de las sociedades más violentas del mundo, no hay pueblo que lo soporte ni cuerpo que lo resista.

Después de todo debemos considerar que nada está escrito en piedra, aun cuando nos lo quieran hacer creer a base de artilugios mediáticos y dogmas.


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http://maxherrador.com/estructura-narrativa-ajillo/





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