16/10/17

El lenguaje de la liberación o la liberación del lenguaje


El lenguaje de la liberación o la liberación del lenguaje.

Este estribillo sintáctico nos permite marcar un punto de partida para entender la importancia del estudio del lenguaje; ojo, no hablamos de un idioma, sino de un estilo, una forma peculiar de expresarnos, y viceversa, una forma de cognición de la realidad.
                                                 
Llegó a mis manos la tesis doctoral de la profesora Morena Magaña*, ella es catedrática de la Universidad Tecnológica acá en San Salvador, el título de este trabajo de grado es: “El Poder del Lenguaje Como Medio de Liberación”, presentado en 2016 en la Universidad de La Salle en San José - Costa Rica.

Por lo general estas son lecturas tediosas cargadas de muchos términos técnicos lingüísticos, pero para mi sorpresa fue lo contrario, en la medida que leía encontraba a través de un lenguaje coloquial y anecdótico, una teorización excepcional, haciendo desde el mismo escrito un ejemplo de la liberación del lenguaje a través de palabras  sueltas y desinhibidas. Les comparto entonces mi reseña de este documento pedagógico y las interrogantes que me surgen, siendo contestadas en forma directa por la autora.
                  
Esta tesis parte de la idea gramatical que el lenguaje es un producto del pensamiento, es decir, hablamos como pensamos. Nuestra ética e  idiosincrasia, nuestra cultura se refleja no solo en el idioma, como una convención lingüística, sino como un lenguaje que comprende formas pragmáticas de comunicación; palabras, oraciones, discursos, contextos y otras articulaciones que nos presionan y limitan como individuos, ya que tácitamente así se establece; pero de esa misma manera podemos en contraparte liberarnos de una vez por todas de siglos de supresiones, o bien de espirales del silencio, de lógicas tradicionales que marcan patrones conductuales: sexistas, consumistas, discriminativos, dogmáticos, y hasta fundamentalistas.

Nos dice en forma textual la doctora Magaña: “… las palabras tienen un gran poder sobre nuestra psiquis, y no sólo por su significación, sino por el énfasis y la intencionalidad con que las decimos”.

Desde su perspectiva lingüística no hay palabras prohibidas, en el lenguaje todo es válido; pues no permitirse el empleo de una palabra sería renunciar a un derecho fundamental, el cual es dual como un búmeran,  porque es utilizado  tanto por adversarios para dominarnos, o por simpatizantes de la vida, las buenas convivencias y la colectividad.

Según esta tesis el lenguaje nos libera cuando construimos eco-conciencia, sensibilizando a la sociedad para respetar la naturaleza, al amor hacia las demás personas, a la identidad y pertenencia cultural; valiéndose de todos los escenarios posibles que nos permite el lenguaje: la familia, la escuela, el arte, la literatura, la universidad, los medios de comunicación y el espíritu.

El siguiente párrafo refleja en mi modesta opinión la esencia del estudio de la doctora Morena Magaña: “Y así todos juntos, como decían nuestros ancestros, vivimos día a día, paso tras paso, experiencia tras experiencia, nuestro aprendizaje, como comunidad aprendiente, enriquecida por el acompañamiento de otros seres que, al igual que nosotros, gravitan en nuestra misma frecuencia, compartiendo emociones, transformaciones con el firme propósito de lanzarnos al vacío y conquistar otras realidades que nuestra ceguera no nos permitía ver.”


Cuéntenos, ¿por qué este estudio la libera como persona?

Ud en la actualidad es referente del estudio de nuestras lenguas originarias, ¿por qué es tan importante para los salvadoreños estos esfuerzos, y en su juicio cómo debemos hacerlo?

¿Cómo es que el lenguaje nos libera, en la poesía, la literatura y la música?

¿Cómo podríamos aplicar el “lenguaje liberador” a través de los medios digitales de comunicación?

 ¿Explíquenos el sexismo en el lenguaje?

¿Por qué la colectividad es tan importante para nuestra liberación?

En resumen, ¿cuál es la conclusión principal de su tesis?


(*) Morena Guadalupe Magaña es: Doctora en Educación; posee maestrías, una en Gerencia Educativa y otra en Entornos Virtuales para la Práctica Educativas; ella es Licenciada en Ciencias de la Educación; y también posee un Profesorado en Educación Media. Tiene más de 28 años de experiencia impartiendo clases a nivel medio y superior.



http://maxherrador.com/




9/9/17

Faroles de Ataco y sopa de piedra

Faroles de Ataco y sopa de piedra

El jueves pasado fui al municipio de Ataco a cubrir la tradición conocida como: “Los Farolitos”, que consiste en que los lugareños forjan unos cubos con tablitas de madera forrándolos con papel celofán de colores y al colocarles una candela por dentro simulan un farol… eso es todo y ya. Hacen miles de ellos y adornan el casco urbano cada 7 de septiembre, haciendo de esto un patrimonio cultural intangible.


Ataco es un municipio cafetero, productor de los mejores cafés del mundo, pero cuando a finales de siglo pasado se derrumbó el precio del grano a nivel internacional la crisis y la pobreza azoló el lugar, así como muchas zonas de la región. Entonces hubo un alcalde visionario que le apostó al turismo. A más de quince años después afirmamos que, sí en efecto, tuvo éxito.

Cuando llegué eran las 5 de la tarde y ya no se podía entrar con automotor al municipio de lo atestado que estaba, solo al mostrar nuestras credenciales de periodistas pudimos ingresar con vehículo. Los buses que llevan a los turistas formaban una fila contiguo a la carretera de más de un kilómetro, y desde que ingresé me di cuenta que todo era comercio, desarrollo local y creatividad.

Las aceras peatonales son de piedra laja, las calles con un empedrado impecable, las fachadas de las casas con colores vivos, estructuras coloniales restauradas, y sobre todo servicios toilette para no pasar ninguna penuria. Todo me indicó que había organización.

Por ahí vi que caminaba el fiscal de la república, al otro lado de la calle la embajadora de EEUU, quien sabe que otras figuras andaban, lo que sí sé es que la actividad humana mostraba sus mejores matices de emprendedurismo.

A eso de las 8 pm, a la mejor hora del agasajo tradicional; qué creen… empezó a llover como solo en el trópico lo hace, el aguacero fue implacable, e incluso la banda y el espectáculo de la tarima frente al ayuntamiento se suspendió por el chaparrón. Eso sí, sólo duró menos de media hora el aluvión, luego no sé ni cómo la gente estaba seca y continuaba en el deleite.

Todos los faroles se mojaron y casi ni uno encendió de nuevo, el agua había hecho de las suyas, sin embargo, eso fue lo de menos, ya la gente estaba allí, y no se iba a ir nadie por un montón de farolitos inservibles, entonces pensé inevitable en la conocida historia de “la sopa de piedra”, que contamos los montañistas.


Cuando un viajero desconocido llegó a una aldea y nadie le ofreció comida, les dijo a los desconfiados habitantes que les enseñaría a hacer “sopa de piedra”, entonces tomó dos tetuntes de sus mismas calles y las vertió en una olla con agua, al ver esto los curiosos vecinos empezaron a salir y quisieron colaborar con el forastero, ofreciéndole todo tipo de verduras y especies, luego de que hirviera el cazo el señor sacó las piedras y las botó ofreciendo a los incrédulos la mejor sopa de verduras bajo una noche inclemente invernal.

La misa y procesión sin farolitos terminó, el grupo de chicas bailarinas también finalizó, y la noche se hizo madrugada, habían tantos autos y gente en el municipio que tardamos más de dos horas en lograr salir a la carretera, era una distancia de menos de dos kilómetros, mientras tanto me quedé tomando sopa de piedra, y por supuesto, acompañada con dos cervezas.

Les comparto estas imágenes tomadas con mi teléfono, (las profesionales se las debo pues la agencia pagó por ellas y su exclusividad, ustedes sabrán cómo funciona eso).
Para mí la noticia no son los faroles, sino, el acontecimiento es la actividad humana, la gente con toda su creatividad y astucia comercial.


Don Douglas cobra un dolar por una foto con su pitón de Rwanda (África), a su vez promociona su serpentario que tiene en Juayua, municipio cercano a Ataco.

El festival gastronómico no podía hacer falta.

El diablo de la feria.

Alondra una estatua viva haciendo su número.

Doña Guadalupe palmeando pupusas.

Una familia rural ganando un dinero extra.




http://maxherrador.com/





4/8/17

Salir del closet

No podemos seguir comportándonos de esta manera, no podemos seguir discriminando a las personas por sus preferencias sexuales como si fuese una guía cultural normal; la marginación por identidad de género no es una conducta de futuro, no podemos seguir tolerando la segregación entre seres humanos.

Salir del closet

Soy un periodista y escritor independiente, un humanista de vocación, pero a la vez nací y crecí en una familia y sociedad machista como casi todo mundo; sin embargo, a lo largo de mi vida he llegado a la convicción de estar a favor del matrimonio de las personas del mismo sexo. Les cuento como a través de los años y décadas he cambiado mi postura al respecto, de ser un homofóbico a un aliado de la comunidad LGTB (lesbianas, gay, transexuales, bisexuales).

Por cierto, le debo una disculpas a Danilo Ramírez director del Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador por un OSO que cometí, y digo “oso” en mayúsculas porque lo es, a lo largo de este artículo se los cuento.

Estudié mi educación básica y media en centros de estudios donde se me educó a asumir la “homosexualidad” como una aberración, como algo anti-natural, anormal y que ese tipo de orientación sexual son fenómenos patológicos de la sociedad.

Sin embargo, siempre me gustó leer, y entre mis ojeadas a los libros y los textos de estudios de secundaría y bachillerato, inevitable, me llevaron a conocer los anales de la cultura occidental, la Grecia y Roma antigua. Los padres de la democracia, la filosofía, la ética, el deporte y sus preferencias sexuales. Entonces, por ahí había algo de la academia que no me cuadraba con la moral contemporánea.

Pero la espiral del silencio me llevaba a la jerga de todos los machistas, a burlarnos de “los maricones”, y hacer bromas, a molestar a quienes eran amanerados, o a quienes tuviesen preferencias marcadas por su mismo sexo. Podría asegurar que hoy en día esa tendencia no ha cambiado mucho.

Pero el primer momento que tomé la reflexión en forma humana y seria fue en mi adolescencia, cuando supe que mi hermano mayor tenía preferencia sexual hacia su mismo sexo.

Pocos años después recuerdo que tomaba cerveza entre amigos y vecinos cuando uno de estos, bien lanzado, me molestó al respecto (por la sexualidad de mi hermano), y yo muy machista le tiré el líquido del vaso a su persona y se armó semejante bronca… como me arrepiento de eso. Por la cerveza derramada.

Asumí entonces que quería y amaba a mi hermano mas allá de su preferencia sexual, asumí que las convenciones sociales tradicionales eran contrarias a los valores universales, y por supuesto, entendí que la iglesia y la religión son artilugios humanos y como tales son imperfectos, y sólo el tiempo la historia y la evolución los podrían hacer llegar a niveles más incluyentes.

No podría excluir de la mesa familiar a mi hermano por sus preferencias sexuales, no podría verlo como una persona de segunda categoría… jamás. No podría ser escritor y publicar libros para jóvenes sino asumiera la equidad entre las personas.

Por cierto, le debo una mesurada disculpa a Dani Ramírez director de la secretaría de estudios de género de la UES.

A lo largo de mi proceso universitario conocí a compañeros con gustos y tendencias a su mismo sexo, tanto mujeres como hombres, hacíamos trabajos ex-aula, compartíamos angustias por pasar los exámenes, así como los conexos de la vida universitaria, y yo a su vez aprendiendo a ser más gente, tanto por el valor de amar a un hermano como el sentir de una amistad sincera; por desgracia nunca tuve una educación inclusiva hacia las minorías, eso lo fui aprendiendo poco a poco, tratando de imaginar lo difícil que sería estar soportando toda la discriminación que sufrió mi hermano y muchas otras buenas amistades.

Matrimonio entre el mismo sexo

Pasé muchos años creyendo en la voz popular: “cada quien hace de su jarrón un florero”, como si fuese eso suficiente para considerarme una persona incluyente; sin embargo, el matrimonio entre personas del mismo sexo es y seguirá siendo un tabú. Los periodista no hablan al respecto, las conversaciones entre amistades de ambos sexos tampoco tocan ese tema, y mucho menos se atreve la clase política.

Nadie quiere salir de su closet por miedo a ser salpicado por comentarios de doble moral al respecto, los medios de comunicación temen perder publicidad, los políticos votos y entre amigos se tiene pavor a que se cuestione la virilidad de quien mencione el tema.


Por suerte soy independiente y no estribo de publicidad o editor alguno, y además, al ser un hijo del Alma Mater no temo tampoco ser excomulgado por Francisco o el hermano Toby, tampoco me importa que me discriminen mis amigos o vecinos, porque mi hermano me enseñó con su ejemplo a ser una persona valiente, es decir, a defender con convicción las ideas, siempre y cuando lo haga con respeto y sin agredir a otras personas.

Mi hermano y amistades quienes han tomado la valiente decisión de declararse diferentes en sus preferencias sexuales, aun a sabiendas que serán discriminados, no son ningunas aberraciones naturales o fenómenos como suelen calificarles. Son personas que luchan y viven en pareja, hacen patrimonio y tienen derechos legales y conyugales, como el derecho greco-romano del cual tanto nos alardeamos tener, pertenecemos a una cultura civilizada porque guardamos esos principios filosóficos, pero con respecto a la comunidad LGTB solo somos civilizados del diente al labio.

Los espartanos temidos guerreros tenían peculiares gustos sexuales, los mismos quienes defendieron aguerridos el paso de las Termópilas ante los “bárbaros” persas; no digamos los originarios americanos de quienes tenemos innegables descendencias genéticas y culturales.

En fin, más allá de los conceptos morales victorianos o católico-cristianos, no podemos seguir llamándonos sociedades civilizadas si nuestras leyes siguen siendo discriminativas. Debemos permitir que las personas del mismo sexo se casen para que sus trámites notariales gocen de los mismos derechos que todas las personas, de lo contrario seguirán siendo ciudadanos de segunda, y eso no es correcto.

Por lo tanto, le pido disculpas a mi hermano mayor por no haber escrito esto antes, por el cobarde temor de creer que las salpicaduras de las habladurías pudiesen afectar mis estereotipos y el temor al qué dirán.


Y de igual forma cierro este artículo amorfo pero sensible a la vez, con el más sincero descargo a Dani Ramírez, no porque le haya dicho algún improperio o discriminación, sino, porque siendo él un defensor acérrimo de la comunidad LGTB y un incansable luchador lo invité a la presentación de mi libro “El Ajillo”, el cual transmite todo este pensamiento inclusivo, y yo de muy sonso y despistado, no le di la palabra en la mesa de honor en la presentación que hice en la Universidad de El Salvador, cuna del pensamiento libre. Espero me pueda perdonar si acaso lee este artículo y si acaso no me ha bloqueado entre sus contactos.

A quienes les interese conocer más sobre el tema dejo esta entrevista que realicé en la radio de la Universidad de El Salvador sobre los retos y realidades del sector LGTB, donde hablamos durante una hora con Edgardo Cruz Torres de la Secretaría de Inclusión Social de la Presidencia y también, por supuesto, con Danilo Ramírez del Centro de Estudios de Género de la UES.


http://maxherrador.com/




31/7/17

La difícil verdad del periodista

Les comparto esta vez las palabras de Serafín Valencia, Presidente de la APES (Asociación de Periodistas Salvadoreños), porque sé de antemano que ningún medio de comunicación las publicaría.

La difícil verdad del periodista
Por Serafín Valencia
Hubiera querido iniciar este texto con la obligada frase de "feliz Día del Periodista", sin embargo, no creo que suene honesto para quienes conocen las entrañas de esta profesión y la viven o la sufren a diario, quemándose los pies en el asfalto caliente de la realidad nuestra.
Aunque muchos vivamos intensamente la profesión porque la llevamos en la sangre, porque aprendimos a amarla, porque la necesitamos o porque necesitamos comer, también sabemos que hay momentos en que la sufrimos de distintas maneras: con bajos salarios, sobrecarga laboral, inseguridad personal, acoso sexual y laboral... y hasta sometimiento editorial.
Periodistas y trabajadores de prensa seguimos aceptando como natural aquella falacia que nos decían en la universidad de que "el periodista tiene hora de entrada pero no de salida"; haciendo jornadas de hasta 12 horas sin la debida remuneración.
Hay periodistas y trabajadores de prensa aterrorizados frente a las empresas para las que trabajamos, cuando se nos violan nuestros derechos temblamos del miedo y nos ponemos mordaza para evitar un futuro despido. En algunos casos el empleo es usado como moneda de cambio frente a los caprichos editoriales de las empresas mediáticas.
La lista de males que nos afectan es larga: autocensura, censura del medio, irrespeto a nuestros derechos como trabajadores, irrespeto a la dignidad como personas, sobre explotación laboral y un naciente sistema de empleo desmejorado a través del "freelanceo" o el trabajo "hecho en casa".



Estas prácticas no son exclusivas de los medios tradicionales y de derecha, también las realizan los medios digitales, los medios cercanos al gobierno o los llamados de "izquierda". No se trata de ideologías sino de irrespeto a la ley desde todas partes.
Frente a esta realidad, antes de dar una felicitación que evoque a "jolgorio" este 31 de julio, prefiero instar a la reflexión y animarlos unirse para que juntos edifiquemos el camino para que aquellos que vienen llegando tengan días mejores. Sólo unidos seremos mejores periodistas, mejores trabajadores, mejores personas y haremos mejor periodismo.
Abrazos apreciados colegas (Serafín Valencia)

Lea también:  De la pluma a la acción artículo escrito hace ocho años pero aun válido para la realidad del periodista. 




http://maxherrador.com/



26/7/17

¡Cuidado!... con los troles ilustrados

¡Cuidado!... con los troles ilustrados

Es difícil tomarse el tiempo y energía para hablar de la escoria cibernética; sin embargo, como estas personas contaminan a diario nuestros espacios, entonces, es necesario prevenirnos e identificar sus oscuras intenciones.

En ideología son variados y hay de todos colores, más bien funcionan al mejor postor. Ahora que estamos frente a otro ciclo electoral surgen de nuevo, pero esta vez con renovados matices, así como el pandillero que ahora no se tatúa para hacer sus fechorías para no delatarse, de esa misma forma los (o las) troles del ciberespacio evolucionan. (Lea artículo sobre troles escrito hacer cuatro años)

En la actualidad han aprendido a evadir el algoritmo de las redes sociales, qué quiere decir eso: Es que Don Facebook y Don Twitter usan cada vez mejores filtros para detectar estas cuentas y luego las bloquean; por eso ahora usan nombres de gente común, y no mas sobrenombres mitológicos como antes, además hoy en día escriben con ortografía aplicada y no con los yerros que nos tenían acostumbrados, a su vez, una de sus nuevas técnicas es crear grupos o foros con anticipación y con aparente nobleza “ciudadana” para iniciar sus discursos con apego y razón, pero con el tiempo van descubriendo poco a poco sus obtusas ideas fundamentalistas.


Y lo más notorio es que ahora son buenos en el arte de distraer a la opinión pública, aprendiendo técnicas como la del silogismo. La lógica del silogismo en forma fácil es cuando tenemos una premisa mayor y otra menor, y ambas unidas forman una conclusión, la cual tiene por objeto persuadir, muchas veces en forma errónea creando prejuicios como valores mediáticos. Ejemplo: Premisa mayor (los hombres son en esencia “libres”), premisa menor (las mujeres no son hombres), conclusión (las mujeres no son libres).

Otra de las nuevas técnicas es que compran dominios y crean páginas web propias, luego las visibilizan como blogs o periódicos serios, incluso hasta tienen publicidad, pero en realidad crean escenarios falsos, mienten en forma descarada y distorsionan la realidad, después comparten estos contenidos y generan contra-propaganda en forma sofisticada.

Lo anterior me lleva a pensar que ser trol es una tarea de tiempo completo, por lo tanto, es gente asalariada, trabajan en equipo y además ya no son párvulos atarantados contestatarios como hace unos cinco años, más bien ahora son profesionales (o medio académicos) que tienen nociones básicas de comunicación política, en otras palabras, existen escuelas de activismo trol, y por supuesto, agencias trol.

Cómo detectarlos

Muy ilustrado podrá ser un trol pero siempre ocultará su identidad, su rostro. En forma usual pondrán imágenes de muñequitas o escudos, símbolos de lucha e iconos que suelen generar simpatía.


Defienden candidaturas y partidos, y antagonizan en forma clara con un “enemigo”. Es difícil que sepan debatir ideas o razón alguna, son fundamentalistas y dogmáticos. Su falange siempre será la ofensa y la discriminación.

Utilizan foros y grupos como plataformas trol, ahí se cuelan a un principio con ideas nobles entre miles de usuarios, así llaman la atención y generan seguidores por meses, pero en la medida que se acercan las elecciones suelen envenenar sus discursos y se vuelven panfletos del ciberespacio.

Qué debemos hacer

Denunciarlos a Don Facebook y Don Twitter, luego bloquearlos; pero el mejor antídoto trol es procurar ser una persona culta, (quien se cultiva en buenos modales y ética social); esa es una actitud que debe marcar nuestra conducta hacia un sentido común y desarrollo, no solo en el ciberespacio, sino, en la vida cotidiana.

Si leemos un enlace de algún periódico digital o blog chequemos que este medio tenga personas como directores de redacción, periodistas, una dirección física, correo electrónico, teléfono y todo eso que nos indique que existan una o más personas reales, de lo contrario desechemos este sitio pues sabemos que nos están engañando.

Si detectamos troles a favor de “a” o “b” político desconfiemos de estos servidores públicos, pues si un líder o lideresa utiliza estas técnicas, ¿qué hará bajo la mesa? No les demos el voto para darnos a respetar.

Y lo más importante, entender que las redes sociales son y están diseñadas para hacer amigos no enemigos; estos espacios son para debatir, protestar, entretener, reír, vender, aprender y abrir nuevos horizontes, y no son para insultar ni para dar rienda suelta a los instintos animales.

Por lo tanto, si ves perfiles desnaturalizando el sentido de la palabra “red social” es mejor bloquearlo y denunciarlo a través de los mecanismos establecidos, y evitemos cerrar nuestras propias cuentas como muchas personas suelen hacer.


Que los troles no dominen ni contaminen nuestro ciberespacio.





http://maxherrador.com/