La cultura de la violencia contra la mujer
Por razones del destino hace 30 años viví y estudié en
Canadá, fui a finales de la guerra civil salvadoreña. Tenía 18 años, parecía un
especie de animalito que había crecido y sobrevivido en el agreste San Salvador
de los ochenta.
Imagínense… si en la actualidad somos machistas ¿Cómo eran
las cosas hace tres décadas atrás acá en el trópico? Era común que las madres sacaran
a los niños de la cocina y los padres los llevaban en su adolescencia al burdel.
No obstante cuando arribé a Toronto lo primero que hizo
el gobierno huésped fue darme un curso intensivo de adaptación. Ahí fue que escuché
por primera vez de leyes que protegían a las mujeres contra la violencia de género.
Me explicaron que la violencia se traducía en abuso
físico y psicológico, el acoso sexual era penado y me dijeron que cosas como
sacarle la lengua a una mujer era motivo para ir a la cárcel, o si alguien
escuchaba o veía un abuso de género estaba obligado a denunciarlo, de lo
contrario uno caería en delito.
Yo me decía a mí mismo, la mitad de mis amigos y vecinos estarían
presos si estas leyes las aplicaran en El Salvador.
Pasaron tres años y me gradué, aprendí un poco de inglés
y regresé, no obstante experimenté vivir en un país donde las leyes contra la
violencia a la mujer son estrictas y se cumplen con severidad.
De vuelta en San Salvador veía con molestia que las cosas
no cambiaban al respecto, la mujeres continuaban siendo manoseadas en los
autobuses, el vecino golpeaba a su esposa y la gente decía: “entre casados que
nadie meta su mano”; seguía siendo normal que los profesores en la universidad
acosaran a mis compañeras, y a ellas las veía llorar impotentes.
Aun en los 90 la publicidad era machista hasta el cuerno,
pero el movimiento feminista comenzaba a tomar fuerza, y poco a poco se
visibilizó el rol protagónico de las mujeres en la sociedad.
No me cabe duda que hay figuras que ayudaron, podría
hacer una lista interminable de señoras a mencionar, pero se me alargaría el
artículo más de la cuenta.
Con los años se promulgó la ley de igualdad, equidad y erradicación
de la discriminación contra las mujeres, también se decretaron tribunales
especiales para tratar estas leyes.
El otro día comiendo “choris” frente a la UES vi a unos policías diciéndoles leperadas a las estudiantes que iban saliendo del campus, al instante les dije que no deberían hacer eso y menos ellos que eran agentes de la ley, se me acercó uno, de baja estatura y algo regordete, diciéndome en voz tenue que me ocupara de mis asuntos mientas sobaba suave la cacha de la escuadra con su dedo pulgar derecho.
La semana pasada a partir de los acontecimientos del youtuber Roberto Silva y de Ulises Perla el militante de ARENA, quienes en diferentes escenas mediáticas acosaban a mujeres, una ex candidata y otra periodista, me di el tiempo para leer la ley contra la violencia hacia la mujer, aprobada en diciembre del año 2010.
LEY ESPECIAL INTEGRAL PARA UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA PARA LAS MUJERES (lea la ley desde el sitio de la Asamblea Legislativa)
Al hojearla inevitable recordé que hace 30 años viví en un
lugar donde la gente respetaba este tipo de legislación y se cumplía al pie de
la letra porque había castigos severos.
A lo que continué diciéndome en voz baja: “Han pasado 30
años y hasta ahora sé que hay una ley coherente que evite el acoso vulgar que veo día
a día en la calle, para que metan preso a tanto acosador y machista violento…
para que encarcelen y destituyan por ejemplo a la jueza que le dijo a la
periodista que tolere el acoso porque ella debería de estar acostumbrada a eso”.
Por desgracia aún falta tiempo para que nos eduquemos y
que la ley deje de ser letra muerta, por desgracia cuando por casualidad
regreso a la universidad aun veo impunes a ese par de crápulas de profesores
que se aprovechaban de su autoridad para intentar intimar con las estudiantes, si
ustedes los vieran aún se pasean por el campus con normalidad como académicos
decentes, desgraciados deberían estar en el penal de Mariona guardados, lástima
que la ley no es retroactiva.
Acá les comparto algunos incisos y artículos que me llamaron la atención de la ley y que perfectamente podrían ser aplicables a la jueza séptimo de paz de San Salvador, al youtuber Roberto Silva o al arenero Ulises Perla.