25/7/23

La crisis del periodismo en el gobierno de Bukele

La crisis del periodismo en el gobierno de Bukele

No podemos culpar a los poderes del Estado por querer manejar la agenda mediática y la opinión pública, de igual forma, no podemos culpar al periodismo por fiscalizar al poder.

Es la naturaleza de los roles de cada uno, es parte de la democracia no compartir los mismos objetivos entre el Estado y la prensa. La mayoría de veces están en el punto opuesto de la ecuación, sin embargo, es una ecuación que nos lleva, así como en las matemáticas, a una respuesta inequívoca, que es: La verdad, en la utopía humana.

Por cierto, “la verdad” es un derecho ciudadano inalienable, que al igual que el derecho al agua “limpia y potable”, la gente está acostumbrada a no obtener la verdad, “ni veraz ni objetiva”.

Lo anterior nos marca un contexto de la problemática universal del periodismo, es decir, lo anterior lo podríamos aplicar en China, en EEUU, en Rusia, en Ucrania o en cualquier lado del mundo, incluyendo Escandinavia (las democracias más desarrolladas del planeta).

Este paradigma es necesario aclararlo para hacer un análisis específico de la crisis del periodismo en el gobierno de Nayib Bukele, el presidente más cool de Latinoamérica y del mundo mundial...

Breve reseña de los medios de comunicación salvadoreños

En El Salvador cuando abrimos el grifo (si acaso lo hay), sería impensable que pudiéramos beber de esa agua, nos daría diarrea si lo hiciéramos, no obstante, todos… todos los gobiernos en turno nos juran que sí es agua potable la que nos da el sistema hídrico del país.

Es el mismo símil con el manejo de la información, todos los voceros de los poderes del Estado aseguran que lo que nos dicen es la verdad. Y supuestamente para eso es que existen profesionales del manejo de la información, llámese periodistas, porque son quienes están calificados para distinguir entre verdades y mentiras, o medias verdades, o bien, el ocultamiento de sucesos que a la ciudadanía le compete saber.

El problema es que, en el caso salvadoreño, y no dudo que, en la mayoría de Latinoamérica, los medios de comunicación son por tradición más mentirosos y tergiversadores que los mismos políticos en sí.

Desde la época de la guerra civil, El Diario de Hoy (EDH), La Prensa Gráfica (LPG) y las principales televisoras incluyendo la otrora todo poderosa Tele Corporación Salvadoreña (TCS), siempre mintieron a favor de los poderes fácticos, siempre impusieron su agenta de acontecimientos para manipular a la opinión pública, en otras palabras, monopolizaron la verdad como si fuera su patrimonio, su finca, olvidándose que “la verdad” le pertenece a la gente como un derecho humano inalienable.

La gente a un principio lo intuía, sospechaban que los medios no decían la verdad, como de igual forma no se empinaban un vaso de agua tomado del grifo.

El manejo de la información y el tratamiento de las noticias siempre tuvo una oscura y torcida línea estratégica para los gobiernos en turno, tanto que muchos directores de medios pasaban a ser directores de los organismos de la inteligencia del Estado o viceversa.

Durante la primera década del siglo XXI la gente llegó a desconfiar tanto de los medios de comunicación que aun cuando sus titulares se decantaran a favor de tal o cual candidato, estos candidatos perdían por el simple hecho de que los medios los apoyaban.

Izquierda. La candidata Evelyn Jacir de Lovo pierde las elecciones a alcaldesa de San Salvador el 16 de marzo de 2003, a pesar de recibir el apoyo abrumador de los principales medios tradicionales de comunicación. / Derecha. Mauricio Funes gana las elecciones presidenciales en 2009 a pesar de las críticas negativas desmesuradas por parte de los principales medios de comunicacion de El Salvador.

El hartazgo del establishment y el surgimiento de las redes sociales como nuevo medio masivo de comunicación

El teléfono inteligente en las segunda década del siglo XXI se popularizó, al igual que el internet y las redes sociales, la información dejó de ser unidireccional (emisor receptor)  haciéndose multidireccional, es decir, no solo la retroalimentación entre emisor y receptor se aceleró a lo instantáneo, sino, entraron a la ecuación comunicativa múltiples variables que hacen constante y cambiante el acontecimiento que se anuncia a través de los medios de comunicación (virtuales), en otras palabras, la información está expuesta a una serie de comentarios inmediatos que hace que el consumidor de noticias sea actor a la vez.

Por lo tanto, el monopolio de “la verdad” que poseían los medios tradicionales de noticias dejó de existir, eso implica que, si fueron identificados antes como mentirosos y tergiversadores difícilmente serán percibidos hoy en día como fidedignos por la opinión pública.

Para el vox populi salvadoreño resulta desagradable ver lo tendencioso que siguen siendo los titulares de EDH, LPG y TCS. En ningún escenario de la salvadoreñidad cabe la figura de que son los medios de comunicación tradicionales los paladines del derecho de la información. Que se autodenominen heraldos de la verdad resulta ridículo, una ofensa a la inteligencia colectiva; porque si bien es cierto el salvadoreño no es un pueblo letrado, no se caracteriza tampoco por ser gente tonta.

Los medios tradicionales fueron los principales enemigos de la democracia, los que engañaron y mal orientaron a la opinión ciudadana sobre los temas neurálgicos que nos llevaron a una crisis económica y política sin precedente, nos mintieron sobre el supuesto beneficio de las privatizaciones del sistema financiero y de los servicios de telefonía en la década de los 90, luego lo volvieron a hacer en el tema de la dolarización, también en el tema de la privatización del fondo de pensiones, o las estafas financieras FINSEPRO -INSEPRO.

En resumen, cubrieron y defendieron a sectores que financiaron a la clase política, quienes a la hora de gobernar lo hacían promulgando leyes y ordenanzas, que velaban no por los intereses del común, sino, a los intereses de los grupos de poder.

Youtuberos, influencers y redes sociales

Es paradójico el fenómeno… ahora un fulano sin mayor formación académica resulta tener mas impacto comunicativo que los profesionales de la información.

El periodismo como tal se devaluó, tanto, que ser un profesional del trato de las noticias es sinónimo de ser enemigo social.

Nunca los periodistas fuimos bien queridos, después de todo no somos relacionistas públicos para querer quedar bien con todo el mundo, decir la verdad no siempre es sinónimo de caerle bien a la gente, así como reza el dicho: A nadie le gusta que le digan sus verdades.

Para quienes sabemos de comunicación existe un rango universal de consumo de medios, que va desde el 70 a 65 por ciento del consumo a puro entretenimiento, y un 25 a 20 por ciento al consumo de noticias, dejando un porcentaje mínimo a lo educativo y a lo espiritual (religioso).

Menciono esto porque el secreto del alto consumo de los youtuberos e influencers en general es su capacidad de hacer de la política y las noticias algo entretenido, y por qué no decirlo, hasta divertido, lo que le rompe el esquema (las pelotas) al periodista clásico y tradicional, el periodista serio y aburrido.

Los youtuberos son los muckrakers de las redes sociales (los removedores de basura de inicios del siglo XX con el surgimiento de la prensa del centavo), son quienes desenmascararon en su momento al establishment de la política, al político tradicional que llevó al hartazgo a la gente, tanto, que se fijó en el sentir colectivo el aborrecimiento a los medios de comunicación habituales y al periodista convencional como tal.

Entonces llegamos a la parte del análisis donde cabe la pregunta:

¿Qué es el periodismo?, y ¿a quiénes podemos denominar como periodistas?

El periodismo como cualquier profesión es una especialización calificada para ejercer determinado oficio, así como el médico es capaz de curar las dolencias del cuerpo humano, o los veterinarios a los animales, o el abogado es capaz de interpretar las leyes y hacerlas valer a través de las instancias, así mismo el periodista es el especialista en tratar la información, y entre las habilidades que nos enseñan en la universidad es que la información debe de ser periódica (constante), veraz, objetiva, ética, educativa y de importancia pública. 

No obstante, eso no faculta al periodista con grado universitario como el único capaz de comunicar, o más aun… hacer periodismo (imagínense…), el derecho de la información es universal, es decir, cualquier persona tiene el soberano derecho y deber de comunicar lo que quiera, siempre y cuando no agreda a terceros.

Así como mi vecina tiene el derecho de recetarme una infusión para la tos, de igual forma un youtubero tiene el derecho de expresarse de la forma que quiera, ya sea amoral, ofensiva, antiética, caricaturesca, etcétera. Será un juzgado (en última instancia) quien determine si alguien se siente agraviado.

Así como yo tengo el derecho de escoger, de ir por ejemplo donde la vecina por un té de jengibre para la tos, o bien, podría ir al doctor para que me haga un cultivo y saber cómo tratar mis flemas, como bacterias o como virus.

De igual forma ahora gracias al acceso a las plataformas tenemos derecho de informarnos en un mayor abanico de opciones, a la altura de nuestra intelectualidad, por medio de un youtubero o bloguero, o bien, sintonizamos la radio para escuchar el noticiario que tradicionalmente oía mi tío Juan durante la guerra, o compramos a cincuenta centavos de dólar el periódico para leer las noticias.

Bajo este contexto llegamos entonces al meollo de este escrito, lo cual es el análisis de la crisis del periodismo en el gobierno de Bukele.

No hay duda; no hay nadie, ni detractores ni seguidores de Nayib Bukele que pongan en tela de juicio su pericia en el manejo de las redes sociales, y que es además un hábil estratega en materia de comunicación y márquetin político.

La multidireccionalidad del mensaje de Bukele y la característica de sus múltiples actores (emisores y receptores moldeando el acontecimiento), le rompen el esquema a cualquier político y medio de comunicación tradicional, y de paso podemos incluir al periodista convencional.

El mensaje de Bukele es a base de emociones y no de razonamientos políticos profundos, porque su teoría comunicativa es el neuro márquetin.

El Salvador un país agobiado por las pandillas, el crimen organizado, el narcotráfico, el lavado de capitales y una clase política coimera y lacaya a los poderes fácticos, resultó ser un terreno fértil a alguien como Bukele que le ofreció a la población una solución alternativa y radical, para una situación agobiante e inhumana.

Y parte de la radicalidad es el régimen de excepción decretado por la asamblea legislativa con todo lo que eso implica, incluyendo la agresividad a los medios de comunicación y al periodista como tal.

Pero, ¿Quién es entonces un periodista? Esta es la respuesta indefinida que mantiene en una crisis contante y cada vez mas vertiginosa a la profesión. La ambigüedad de esta cuestión de quién es un periodista está llevando al oficio a un escenario peligroso.

La APES, la Asociación de Periodistas de El Salvador, gremio al que me enorgullece pertenecer hacen bien en denunciar los excesos del régimen de excepción, es su trabajo hacerlo, y como repito, a muchos no les agrada la verdad, pero de igual forma es imperativo señalar que la APES ha fracasado en el pasado y en el presente en denunciar los excesos de los medios de comunicación, y como comunicadores han fracasado en hacerle ver a la población la diferencia entre un medio de comunicación como empresa y el periodista como individuo profesional.

Pero el fracaso mas contundente que la APES ha tenido y que sume en una crisis profunda a la profesión, es que nunca definieron a la altura del siglo XXI quién es periodista o no, esta discusión siempre la escondieron como cuando se deposita el polvo bajo la alfombra, y ahora la crisis del periodismo salvadoreño llega a los niveles más altos en el gobierno de Bukele.

La mala praxis que los pseudo periodistas cometen montados en los medios de comunicación desacreditados por la opinión pública, va en detrimento de la profesión, pseudo periodistas con claros vacíos académicos porque no son graduados; abogados, odontólogos, doctores y bachilleres que se etiquetan como periodistas solo porque un medio (que se cree dueño de la verdad) les prestó un micrófono o una cámara.

Sin embargo, todos son libres de expresarse, pero el problema estriba cuando la gremial quiere reivindicar los derechos de los profesionales del periodismo, queda la APES mal parada ante la opinión pública por la mala imagen que acarrean las practicas mediocres de tantos pseudo periodistas que pululan por ahí, y que ellos mismos cobijan en un limbo obtuso en su misma asociación.

Mientras tanto, hasta hoy en día los salvadoreños seguimos tomando agua embotellada, siendo impensable beber agua del grifo.

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4/12/22

Vosotros y la FIFA nostra

 

Para quienes hacemos periodismo alternativo hablar de la FIFA, del mundial y de Qatar resulta inevitable ¿Por qué?, sencillo, porque este es un tema no apto para dogma alguno.

No apto para quienes creen que el FBI es la policía del mundo, no apto para quienes crean que la FIFA es la santa señora inmaculada del balompié, no apto para quienes crean que Europa es el centro del mundo, y, en medio de ésta, creen que en Suiza no se mata ninguna mosca.

Imagínense… Si nos dedicamos al periodismo de opinión, cómo no opinar de esta pirueta billonaria donde (literalmente) medio mundo pone, no solo su atención, sino, más bien, una gran pasión.

La historia es bien conocida, toda la gente la conoce, en YouTube hasta sobran versiones al respecto, coimas y dinero pagándole a la cúpula de la FIFA por el otorgamiento de este mundial a Qatar; luego, cinco años después los gringos destapan en mayo del 2015 el FIFAGATE, donde el FBI y la INTERPOL arrestan a una serie de dirigentes y ejecutivos de alto nivel de la FIFA por corruptos.

Sobre toda esta argumentación muchos medios tradicionales y alternativos se ven abrumados ante tanta información; tantísimos detalles al respecto. Cuando en realidad hay una lógica de la cual nadie habla, que es: Donde hay grandes justas hay apuestas y hay millones de dólares de por medio, por lo tanto, hay tras el telón mafias.

En otras palabras, la FIFA debería ser una institución garante para que no se compren árbitros, porteros, entrenadores o delanteros; sin embargo, qué podríamos confiar en esta organización si está demostrado que es un nido de cuervos.

El FBI arrestó y procesó un número significativo de dirigentes, quienes de forma descarada e inapropiada votaron a favor de Qatar como sede de este mundial hace doce años.

La pregunta del medio millón es: ¿Por qué el FBI se interesó en destapar una corruptela de la cual ya se sabía (a voces) que existía desde hace cuatro o cinco décadas atrás?

Sencillo… porque le sacaron hace doce años de la bolsa el mundial 2022 a EEUU, quien competía por ser sede de la máxima justa deportiva a nivel mundial contra el pequeño, pero riquísimo Estado de Qatar, el cual les ganó.

Bill Clinton un ex presidente de gran influencia en la política mundial, quien fue uno de los lobistas a favor de que la sede del mundial 2022 fuese en EEUU, se mostró indignado al conocer y asumir semejante coima de los cataríes sobre la FIFA.


Lo demás es historia…  

En conclusión, la lógica nos lleva a suponer que el negocio del mundial de fútbol siempre seguiría siendo un negocio billonario, no solo en derechos de transmisión televisiva, sino también, en el arreglo de resultados.

Entre la cantidad de arrestos realizado en el FIFAGATE la aprensión de Alejandro Burzaco es particular, pues evidencia que no solo los dirigentes de la FIFA estuvieron involucrados en corrupción, sino también, los empresarios dedicados a las concesiones de las transmisiones televisivas.

Por eso si nos ponemos a pensar… si quienes han coimeado a los dirigentes de la FIFA no obtienen su redito en billones de audiencias… entonces, de nada sirve el dinero y el esfuerzo.

No soy gurú para saber quiénes serán los protagonistas o antagonistas de los finalistas del mundial, lo que sí sé, es que, si dos equipos de gran arrastre global no se enfrentan entre sí en la cúspide del torneo, la transmisión de la final de balompié será un fracaso, por lo tanto, desde antes de exponer cualquier nombre de país, asumo que la baraja ya está marcada.

En fin, no recomiendo ver ningún partido del mundial, (en lo personal no veo uno desde hace más de veinte años), desde que maduré y tuve uso de la inteligencia racional sobre la emocional, asumí que este tipo de eventos son… y seguirán siendo, una trampa de dedos chinas.

Imposibles no hacerse estas preguntas al respecto: ¿Cómo es posible que si hubo tanta corrupción en la FIFA solo los impresentables dirigentes latinoamericanos estén tras las rejas? ¿Por qué no hay ningún europeo preso, es más, porqué el acólito de Josep Blatter (ex presidente de la FIFA) hoy es presidente de dicho instituto, otro suizo quien debería estar preso también?, más aún, ¿Por qué Josep Blatter no está tras las rejas? ¿Por qué Suiza paraíso de millonarios anónimos sigue siendo el escudo de las finanzas de la FIFA? ¿Por qué no hay ninguna televisora señalada?

 

Para finalizar pienso que los menos culpables de esta mala jugada son los jeques cataríes, a lo más que podríamos condenar a estos fulanos es, a un outside (fuera de juego) por estar adelantados y querer meter un gol por ajambados, es decir, ¿quién es el verdadero culpable?, el zutano que me ofrece comprar (indecente) a mi pareja para su aren, ¿o yo?, que se la vendo y después de hacerlo, consumo en streaming el evento donde le hacen el amor en público a la señora.

Nota: No creo que el fútbol sea un deporte que no merezca mi atención, o bien, sea una actividad desdeñable; los que sí es despreciable es toda la corruptela y mafia que gira a su alrededor, por lo que me niego de manera rotunda a consumir sus transmisiones en vivo, si acaso luego habrá tiempo para ver las repeticiones y mejores jugadas en tanto canal de YouTube, evitando darle el menor redito posible a las televisoras, culpables indirectas del manoseo de tan bonito deporte. 

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12/11/22

Historias de Uber en San Salvador

 Historias de Uber en San Salvador

Opinión sobre el régimen de excepción de tres emprendedores que se dedican a brindar servicios de movilidad.

Por diferentes razones del destino me he convertido en los últimos meses en un usuario frecuente de la aplicación UBER, pero más que eso lo que me motiva esta mañana a escribir son los relatos de las personas que manejan, es decir, los choferes.

La mayoría son jóvenes emprendedores que hacen en su tiempo extra un dinero adicional, o bien, toman la aplicación de servicios de movilidad como verdaderos empleos.

Como soy periodista, es mi naturaleza preguntar, entablar comunicación con personas que intuyo que saben más de la realidad que yo, es decir, sé que esta gente que maneja a diario en la ciudad ve más cosas de las que nos imaginamos, en especial sobre la actual guerra contra las pandillas.

Después de algunas preguntas de amortiguamiento muchas de estas personas me terminan confesando sus más peculiares “carreras”, algunas jocosas y otras peligrosas, imagínense pues… San Salvador, la que fue hasta hace poco, una de las ciudades más peligrosas del mundo.

Por razones de su tiempo, de mi tinta y de mi papel, les voy a contar solo tres, aunque consideraría en algún momento escribir un libro al respecto. En fin… ahí les va. No omito mencionar que los tres nombres de los protagonistas de estos breves relatos le he cambiado su identidad.

 

Lissette

Ella me llegó a traer al centro comercial Metrópolis que está entre los municipios de San Salvador y Mejicanos, era una muchachona bonachona, blanca, alta y cachetona, no obstante, de voz aguda, tierna como si fuera de adolescente púbera.

Como iba con mi papá (don Ovi) quien es un señor de tercera edad, ella decidió entrar al centro comercial y pagar su ingreso, para evitar que él caminara más, hecho que encontré de mucha amabilidad de su parte, por lo que de entrada me cayó bien la jovencita.

Seguido pude ver de reojo que en el asiento del copiloto llevaba una bolsa repleta de confites y semillas secas, y en seguida le pregunté que, si los vendía o los daba de cortesía a sus pasajeros, ella sonrió y me dijo muy afable que, cómo yo quisiera… Me cayó aún más en gracia su forma de ser, le pedí entonces dos bolsas, una de semillas de marañón bien tostadas para mi padre y otra de dulce de coco rallado para mí.

Al tomarlas vi que tenían una viñeta un tanto hechiza y le pregunté que, si esa era su marca, a lo que ella muy orgullosa me afirmó que sí, que aprovechaba a vender algunos aperitivos a los usuarios de UBER, pero que también, llevaba algunos de estas bolsas a tiendas de conveniencia donde las distribuían.

Caramba ―le dijeen verdad es usted emprendedora.

Sonrió por mi comentario, y sin que le preguntara me dijo que hacía todo eso porque se había quedado sin empleo hace un año, trabajaba de vendedora en una distribuidora de pinturas, seguido me continúo contando que fue a dejar un pedido de 8 cubetas cerca de la zona franca del San Bartolo en el municipio de Ilopango, pero cuando llegó la estaban esperando unos fulanos pandilleros quienes le quitaron el producto, pero la dejaron ir, no sin antes despojarla de su celular. Debido al incidente decidió renunciar y trabajar mejor de chofer de UBER, y, le agregué yo como último comentario, que además había desarrollado su propia marca de confites, a lo que me respondió de manera orgánica:

―Ah… sí, aunque eso ha sido hace poco.

De pronto, como era un viaje corto, ya estábamos frente a mi apartamento y dispuse a cancelarle, e hicimos cuentas…

―Veamos  ―me dijo―  fueron uno cincuenta del dulce de coco, más tres de las semillas de marañón, más, uno setenta y cinco del viaje; total, cinco veinticinco.

Me saqué un billete de 10 y se me quedó viendo, mientras buscaba vuelto, diciéndome:

―No me alcanza, solo tengo dos cincuenta, pero tengo sándwiches, a uno veinticinco cada uno ―ofreciéndome dos―, hay de pollo y de jamón con queso.

―Deme tres mejor, y el resto es su propina.

Ella sonrió, dejando ver un tremendo camanance en el cachete izquierdo, a lo que seguido se despidió dándome las gracias.

Tomé uno de los sándwiches y se lo di al vigilante que nos esperaba, y le dije a don Ovi:

―Ya tenemos para la merienda de mas tarde.


Eugenia

Era un viernes por la tarde, y decidimos ir con don Ovi al Teatro presidente a escuchar la Orquesta Sinfónica de El Salvador, acá en San Salvador, evento que comenzaría a la 7 pm. Procedimos entonces a pedir un servicio de UBER, por dicha aplicación.

A pesar de decidir movilizarnos una hora antes, nos costó que nos llegaran a traer, al parecer el asunto estaba saturado, al final llegó una jovencita menudita, muy seria y de pocas palabras, no obstante, como mi oficio puede más que el hermetismo de alguien, al cabo de algunas preguntas de amortiguamiento y un par de comentarios amistosos, la joven Eugenia comenzó a ser más suelta en sus acotaciones, después de todo el tráfico estaba pesado y lo que debería ser un viaje de unos 20 minutos terminó demorándose más de una hora.

A los pocos intercambios expresivos noté que su acento no era capitalino, por lo que le pregunté de dónde era, me afirmó categórica que era de San Salvador, pero como mi oído es agudo en ese aspecto le insistí que me parecía que no lo era, al ver mi insistencia me explicó que, sí, en efecto era sonsonateca pero vivía en Lourdes Colón (municipio del departamento de La Libertad), seguido me contó que solía trabajar en UBER los fines de semana en la capital porque le era más seguro y le dejaba más rédito que trabajar en los departamentos de La Libertad o Sonsonate.

Ya una vez en confianza y al notar que su servidor no era ningún tipo de acosador, decidió platicarme más de su vida y sus emprendimientos, me confesó que ella posee varios automóviles que los sub alquila para que otras personas los usen como UBER, aunque dejó de hacerlo, había sufrido hace pocos días un percance al respecto, lo alquiló pero el usuario se le había desaparecido, luego de localizarlo con el GPS y contactarlo se lo devolvió, y cuando lo hizo, a los pocos minutos la policía la interceptó en un operativo de las fuerzas especiales y le requisaron el auto que acaba de recibir, entonces los agentes al revisar el baúl pudieron ver vestigios de sangre humana, e inmediatamente la apresaron, y aun cuando el país está en régimen de excepción logró, por medio de unas amistades, salir librada del asunto.

Sin embargo, como los embotellamientos en la zona Rosa de la colonia San Benito estaban hasta el tope, Eugenia, la chica cohibida, me siguió platicando de las vicisitudes que le habían sucedido en la zona del Valle de Zapotitán, en el municipio de Lourdes Colón, donde suele trabajar.

Me contó que en cierta ocasión hace un año (antes del régimen de excepción), le solicitaron un viaje de noche a uno de esos municipios recónditos, a Jayaque, a un principio no sospechó nada ya que los pasajeros eran un niño y una señora de apariencia bastante humildes, no obstante, en la medida que se acercaba a su destino y que la carretera estaba cada vez más desolada notó que la señora y el niño se pusieron nerviosos, entonces comenzó a sospechar que algo pasaba.

Y en efecto, al dejar a sus pasajeros y emprender el retorno, a pocos metros ya estaban colocando una barricada unos pandilleros, a manera de un punto de asalto, entonces antes que atajaran por completo el camino ella aceleró e hizo como que atropellaría a uno de los fulanos, eso según sus palabras, evitó que les diera tiempo de reacción a los gambusinos para que le dispararan.

Cuenta la jovencita que era un manojo de nervios durante el regreso; la carretera sola, y ella recién librada de una clica pandilleros.

En lo personal, al escuchar semejante anécdota me quité el sombrero ante Eugenia por el coraje y valentía de seguir adelante ante las incidencias de su negocio, de repente por fin llegamos frente al Teatro Presidente media hora mas tarde de iniciada la función, por lo que le dije a la joven chofer que si me permitía ir a ver si aun tenían entradas, ni había dado cuatro pasos y el vigilante de la entrada del parqueo me confirmó que la taquilla ya estaba cerrada, regresé al automóvil y dispuse con don Ovidio cambiar los planes para esa noche, decidimos ir al restaurante donde solemos ir a comer los camarones empanizados, junto con una botella de ron y otras botanas, tomamos el mismo UBER de Eugenia, y con paciencia y mesura llegamos a nuestro nuevo destino mientras cruzábamos el saturado y luminoso San Salvador de fin de semana.


Alonso

Estábamos en la colonia Escalón con don Ovi, salíamos de una cita médica y solicitamos los servicios de movilización de UBER, era un jueves por la tarde y todo era normal, nos dirigíamos a nuestro apartamento.

Llegó así Alonso en un auto tipo “confort”, nos subimos y como siempre hice mis preguntas para romper el hielo y generar conversación.

Como la mayoría de choferes él era suelto en la palabra, aun así, guardó un minuto de silencio cuando le pregunté sobre qué pensaba del régimen de excepción del cual vivimos, a lo que me contestó, no sin antes dar un profundo suspiro:

―Mirá “chele”… ―me dijo, como en un tono de sinceramiento― lo que pasa es que uno no sabe con quién está hablando, la semana pasada me preguntó eso mismo una señora que iba a dejar ahí al centro de gobierno, de seguro era rojita del FMLN, porque me dijo casi de todo, solo ofenderme le faltó, me dijo que esto que estamos viviendo (el régimen de excepción) es el principio del fin, es el robo de nuestras libertades por lo que tanta gente murió en la guerra, me mandó a leer historia, mencionándome varios libros, porque me dijo que era un ignorante.

―Aunque me imagino que lo que ignora esa señora  ―continuo platicándome el chofer― es que antes del régimen de excepción yo no iba a traer o dejar a nadie a Soyapango, o ningunas otras zonas calientes de San Salvador, y ahora después de esta ley, la cosa es bien tranquila y ojalá que así lo mantengan.

―¿Usted cree que se acabaron a las maras?  ―le pregunté refiriéndome al fenómeno pandilleril.

―Naaa… para nada. Le voy a contar lo que me sucedió la semana pasada  ―de pronto noté que se desvió de la ruta, tomando una de esas calles alternas poco usuales, sin embargo, no le dije nada ya que no quería interrumpir su relato―  la otra noche fui a traer a un chamaco a la colonia Layco, y cuando lo vi nada sospeché porque estaba bien vestido, formal, hasta de camisa manga larga bien planchada. Me dijo que hiciera un poco para atrás el auto y que me parqueara porque íbamos a llevar también a unas amigas de él, esperé un minuto o dos, cuando de repente se subieron dos mujeres de la vida alegre, parecían prostitutas, luego él se subió en el asiento del copiloto y seguido se enrolló las mangas de la camisa, dejando ver un tatuaje de un 1 en el antebrazo izquierdo, y en el del otro, un 8. Me dijo que no me preocupara, nada mas que le hiciera caso, “mirá perro… ves aquel, el de la moto allí adelante”, señalando a la siguiente esquina, le dije que sí, “seguilo, y no importa por donde te marque la aplicación, vos hite atrás de él, ese es mi seguridad, y no lo llevés tan pegado, dale una cuadra de distancia por lo menos”.

Me siguió contando Alonso que a un principio se asustó, pero el mismo fulano le insistió que no se pusiera nervioso, que nada le iba a pasar. Lo único que le pidió el DUI y le tomó foto, y además, cuando vio un encendedor de metal que tenía en uno de los compartimientos cerca de la palanca de velocidades, lo tomó, y se lo guardó en la bolsa de la camisa, me dijo Alonso que era un suvenir que le había regalado su hermano quien vive en Houston Texas.

Luego me confesó que había ido a dejar al pandillero a una mansión (a la que preferí no preguntar su ubicación). Al final, me dice que le pagó con un billete de 10 dólares y, al entregárselo, le dijo que guardara el cambio.

A preguntarle otros detalles iba, cuando de repente ya estábamos frente a mi apartamento, me bajé junto con mi papá, don Ovi, y le pagué, y como siempre me aseguré de dejarle al menos un dólar más para su propina, pues… por si no saben, UBER, les descuenta casi el 40 % de la tarifa a estos jóvenes emprendedores que se arriesgan día a día.

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21/9/22

La libre determinación de los pueblos

La libre determinación de los pueblos

Este es un principio universal de paz muy bien conocido y antiguo, quizás es contemporáneo en su concepto jurídico, pero es en verdad muy… pero muy antiguo en su esencia.

Imagínense, ¿cuántas guerras o cuántos males se hubiesen evitado si los poderes fácticos dejasen que los pueblos eligiesen sus destinos?, ¿cuántas amenazas serían dirimidas por la vía pacífica si el principio de la autodeterminación de los pueblos no fuese letra muerta para las potencias mundiales?

No les miento, el derecho a la libre determinación de los pueblos es uno de los asuntos más tratados a nivel jurídico y extensos en la política internacional, les podría referir desde la mismísima carta fundacional de las Naciones Unidas en 1945, o bien, la Convención de Viena en 1969, o el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en 1966, y un nutrido número de resoluciones de promoción de orden y paz aprobadas en el seno de las asambleas generales de las Naciones Unidas, así como cantidades de tratados internacionales de la UNESCO, OIT, ACNUR, etcétera, etcétera, etcétera…

Sin embargo, henos acá al vilo de otro conflicto a nivel global, con las ojivas nucleares apuntando de un lugar a otro. Y todo por qué… por la maraña jurídica e ideológica de no saber respetar e interpretar el principio de la libre determinación de los pueblos.

Taiwán queriendo su independencia y China negándosela, Ucrania queriendo mejores niveles de seguridad y Rusia la amenaza, el Sahara Occidental queriendo ser libre y Marruecos la invade; y así un sin número de impases que podrían resolverse de una manera fácil y pacifica con el principio de preguntarle a los pueblos, a la gente, qué es lo que quieren.

Algunos conflictos más desgarradores o amenazantes que otros, pero en esencia es lo mismo; Cataluña pretende ser independiente de España, Escocia e Irlanda de Inglaterra, Quebec de Canadá, pero en la medida que se respete la voluntad de los ciudadanos en esa medida se agravan o se disipan los conflictos, así de fácil…

La Republica Checa y Eslovaquia se separaron en 1993, y así dejó de existir un Estado llamado Checoslovaquia, ahora hay dos países independientes uno del otro y no se disparó ni una sola bala.

La libre determinación de los pueblos implica que las potencias no intervengan en los conflictos internos de los países. ¿Cuánto nos hubiéramos ahorrado los latinoamericanos si la Internacional Socialista o las potencias occidentales no hubiesen metido sus sucias garras en nuestros asuntos civiles durante la guerra fría?

Cuánta contaminación ideológica, cuánto intervencionismo en nombre de la justicia social.

Qué tal si proponemos ir de menos a más… es decir, qué tal si en el istmo americano les devolvemos las tierras y las autonomías a los pueblos originarios, y una vez hecho eso, qué tal si los pueblos centroamericanos formasen una unión política y jurídica, ¿acaso no es ese el deseo intrínseco de estos pueblos en esta región del mundo que la historia tanto ha vilipendiado?

maxherrador.com

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