22/12/20

Entre animales y humanos

Entre animales y humanos

¿Cuándo dejamos de ser animales y nos convertimos en humanos? ¿Cuándo dejamos de ser humanos para convertirnos en animales?

Más allá del juego de palabras es sin duda una pregunta que todos en más de alguna ocasión nos la hemos formulado.

No soy filósofo ni antropólogo, no soy cura ni sacerdote y mucho menos pastor, soy nada mas alguien que apenas sobrevive en esta humanidad, de la misma forma en que decía el célebre poeta y músico argentino Jaime Dávalos: “…aunque me tiren al río… en la espuma he de volver”.

Les comparto entonces el pensar y sentir de una modesta reflexión.

Nos convertimos en Homo Sapiens Sapiens cuando comenzamos a enterrar a nuestros muertos, cuando decidimos memorar a los ancestros, siendo ahí el momento justo que iniciamos la ruta a ser seres culturales, pero sobre todo espirituales, porque comenzamos a guardar un legado generacional, de esa manera nos preocupamos por las tumbas, las osamentas y como seres intermedios nos afanamos a su vez por nuestra descendencia; el legado de lo que recibimos y de lo que dejamos, así de esta manera se construyeron las civilizaciones y lo que somos hoy en día.

Veamos entonces el otro lado de la moneda, la deshumanización y la involución de la especie; nuestro camino al apocalipsis y la extinción de nuestra vida social tal como la conocemos.

Cuando no nos interesa la historia ni lo que hicieron los abuelos, cuando no le guardamos ni una oración a nuestros muertos, cuando se nos olvida saludar a nuestro padre, cuando tenemos poca madre, cuando dejamos nuestros hijos extraviados, cuando ellos caminan sin legado, y como resultado a la vuelta de la esquina andamos sin pertenencia e identidad.

Involucionamos a la distopía cuando la infancia llega a niveles de indigencia y lo vemos con indiferencia en las calles, creyendo que esto no nos repercutirá en el entorno social y familiar, siendo ahí justo ahí, el momento exacto cuando erramos el camino y escogemos en la bifurcación de las rutas la senda equivocada.

Entonces henos aquí cerrando fatídicos un año más, abriendo la tercera década del siglo 21, mientras su servidor apela nada más al asunto en cuestión, ser o no ser humanos, por aquellas sencillas cosas de la reflexión.

maxherrador.com