3/7/09

Golpe Militar y Punto

Max Herrador

En Honduras estamos frente a un golpe militar y punto. Ante esto vemos algunos escenarios que se deslumbran dignos de analizar. Pero aclaro que no hablaré si se justifica o no un golpe de Estado o si Manuel Zelaya lo provocó, son discusiones vanas que se las dejamos a los “analistas” de los medios que generalmente responden a intereses conservadores de las sociedades, ya todos lo sabemos, llámese El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica, Tele Corporación Salvadoreña TCS, en el caso de El Salvador.

Veamos mejor que significado tiene este golpe de Estado. En un primer momento esta movida política de la derecha hondureña tiene dos posibles realidades. Primero, es un acto de estupidez irredenta motivado por una casta militar que nunca se le ha puesto en cintura, o segundo, responde a una estratagema de los círculos oligárquicos de la región, podríamos estar frente a un termómetro que se este utilizando en Honduras para medir cómo será el principio del fin de las izquierdas latinoamericanas. En lo personal creo que estamos en una combinación de ambas posibilidades.

Los grupos oligárquicos modernos ya no necesitan a los militares como verdugos para someter a los pueblos, por lo tanto si en una misma maniobra logran a mediano plazo descalificar a los militares de la escena política es un gran golazo de la derecha hondureña. Actualmente así como en Argentina los grupos de poder hacen uso de la paciencia esperando el desliz de las izquierdas aprovechando al máximo sus errores, especialmente en las áreas económicas y mediáticas, al final cobran sus facturas electorales, por eso no es de extrañar que la izquierda pedió en las últimas elecciones en el país del sur. Entonces los militares a diferencia de las décadas pasadas ya no son necesarios para mantener u obtener el poder.

En tal sentido esta intentona de golpe tenderá a fracasar y los que pagaran en primer lugar los platos rotos serán los militares y los políticos golpistas, luego la mal trechada economía regional, Guatemala y especialmente El Salvador. Con los días resentiremos los golpes de la inestabilidad de los vecinos hondureños, factura que la izquierda empezará a asumir, tanto el gobierno de Colom como el de Funes.

Los medios de comunicación una ves mas responden a esta estrategia, en Honduras la mordaza descarada, en Guatemala y en El Salvador, los sesudos analistas políticos tratan de justificar la situación en un laberinto de explicaciones mientras se le da mas largas al asunto y el deterioro económico se acentúa.

Sin duda estamos frente algo sin precedentes, porque este golpe de Estado no tiene las características de los golpes de hace treinta años, los que pagaran la factura a la larga en Honduras serán los altos mandos del ejercito y sus pares del Partido Liberal, la oposición del gobernante Partido Liberal quedará casi intacta. Y las economías de la región finalmente serán afectadas y sus presidentes de izquierda pagaran por eso. Es una estrategia bien pensada que nos recuerda que los grupos conservadores no están vencidos, lejos de eso dispuestos a dar batalla en escenarios que aun no conocemos.

Solo existe una cura visible ante esta nueva amenaza y es mejorar significativamente los niveles de educación y el urgente desarrollo institucional de la sociedad civil. Al marchar sobre esta ruta del desarrollo social empezaremos a movernos positivamente para dejar de ser vulnerables ante los monstruos del desempleo, la escasez y la ceguera mediática a la que nos someten.

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