17/3/17

Los orígenes del pueblo Maya

Entrevista interactiva a Rolando Vela investigador salvadoreño que ofrece un punto de vista diferente al tradicional sobre el origen de los mayas.

Una de esas noche mientras investigaba en línea sobre nuestra identidad y complementaba algunos apuntes, llegué al blog de Rolando Vela (Actitud Indígena – Historia de los Pueblos de Mesoamérica) y leyendo datos curiosos que el autor devela me topo con un libro que estaba en línea, el cual invito a leer: “El Salvador, el Popol Vuh y el Origen de las Culturas de Mesoamérica”.

El libro es una tesis donde Rolando sostiene  una interpretación muy particular e innovadora del “Popol Vuh” (las antiguas historias del génesis Maya); ahí nos habla él de una teoría de los anales del mítico pueblo mesoamericano, la cual afirma que es en el territorio salvadoreño. A un principio vi polémicas las afirmaciones que hace el autor, pero en la medida que me fui adentrando en la lectura descubrí, poco a poco, que los referentes que se presentan son serios y dignos de considerar. 

Después de todo hace 400 años un obispo español asignado al territorio de Yucatán llamado: Diego de Landa, quemó casi todos los códices mayas que existían y se dedicó en su torpe mente a perseguir a muerte a todas las personas que sabían escribir maya, la única escritura de la América precolombina.

En la actualidad la escritura maya aun no ha sido descifrada al cien por ciento pero se sabe que posee una estructura gramatical tan compleja como los idiomas occidentales. Por lo tanto, al estar cercenados de parte importante de la identidad, nos quedamos después de todo en el limbo de la especulación cultural; sin embargo, este tipo de estudios que realiza Rolando Vela y otros académicos son dignos de atención.

Rolando es un investigador independiente que se esfuerza en la búsqueda de eso que tanto nos hace falta: La identidad cultural. La cual es de gran importancia para el sentido de pertenencia, y fundamental para corregir los patrones conductuales de violencia que tanto nos hacen daño.

Les comparto entonces una entrevista interactiva que le hicimos a él en el cantón de San Antonio Abad en la ciudad de San Salvador, ese mismo sitio cuna de las cofradías y danzas de “los historiantes”. (Haga clic sobre el cuadro del vídeo para escuchar la respuesta).

Pregunta: Usted es ingeniero en sistemas, ¿por qué la inquietud de investigar temas de historia y antropología?


 Pregunta: En su investigación hace referencia al origen de la palabra “guanaco”, ¿podría ampliarnos este detalle?


Pregunta: ¿Existe algún tipo de estudio genético que fundamente su tesis?


Pregunta: En su tesis dice que el origen del pueblo maya es oriental, en específico de Taiwán, basándose en relaciones lingüísticas ¿Explíquenos esto?


Pregunta: Sobre eso mismo, ¿puede hablarnos de las rocas alineadas con las que se cree que estos pueblos neolíticos forjaban sus embarcaciones?


Pregunta: ¿Nos podría hablar un poco de su método de investigación y citar algunas fuentes de su tesis?


Pregunta: Las teorías que expone del génesis del pueblo maya tienen detractores ¿qué diría usted al respecto?



Pregunta: ¿Quisiera agregar una reflexión final a esta entrevista?








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1/3/17

Somos malos, somos buenos…

Somos malos, somos buenos…

En esta congoja que vivimos, en esta incertidumbre migratoria, en un Estado casi fallido, en medio de la inseguridad donde el emprendedor duda en dar un paso a delante por el temor a ser extorsionado. Al ver cómo la polución contamina el futuro y la sobrevivencia nos deshumaniza a todas las personas por igual en una insalubridad mental.

Les comparto un fragmento, prosa verso quizá, o simple sean palabras etéreas con referente pragmático u otros podrán catalogar también como metafórico. Lo que sí les puedo afirmar es que si buscamos en el fondo de nosotros mismos encontraremos esa llave que nos abre la puerta del progreso, el desarrollo y la paz duradera.

Somos malos, somos buenos pero al final llegamos a donde terminan y empiezan los caminos; a la bifurcación múltiple de las melgas, de los senderos, estamos entonces en los encuentros de las rutas y las distancias, en ese punto vórtice donde lo que empieza mal termina mal, en donde lo que empieza bien termina con una muerte en paz. Es ahí entonces la prueba donde se templa el filo del buen acero cortando de un tajo el espacio exacto donde quepa cada palabra con razón y significado justo para solucionar de una vez por todas el ciclo de la incertidumbre que todos llevamos a cuestas; de no saber la verdad desconociendo la historia, escudándonos en artilugios legales y armisticios para eludir la justicia terrenal y divina. Todo para llegar ahí, justo ahí, al sitio donde debemos decidir si perdonamos o no, si hablamos con la verdad o con la mentira, si elegimos al Salvador o mandamos a crucificar a Barrabas, si seguimos adelante o nos quedamos inclementes a esperar lo que nunca sucederá; contemplando la ruta del progreso, la del trabajo mutuo, la de la paz; atrapados en un “dèjávu” macabro, tomando en una copa de cristal en vez de vino, sangre coagulada y granate, espesa y viscosa, amarga y veteada.

(Fragmento de la novela Ojo de Venado)





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